El “Negro” y el “Mirasol” en el desafío del Regional

Por estos días Los Hurones y Catamarca RC están protagonizando el certamen Regional de Rugby, que involucra a clubes de la uniones Andina y Cordobesa. Para nuestros clubes es un gran desafío deportivo, pero también un enorme esfuerzo socio/institucional.
sábado, 28 de julio de 2018 11:26
sábado, 28 de julio de 2018 11:26

El desafío es el de medirse con equipos de otra jerarquía, como son los representativos de Carlos Paz, Alta Gracia, Villa María y de la mismísima Córdoba Capital, una de las plazas rugbísticas más importantes del país.

Esto significa mentalizarse para enfrentar a rivales más poderosos en experiencia, técnica y niveles de juego; ejercicio que no tiene otra expectativa que no sea la del crecimiento. De eso se trata, de hacer crecer a nuestro rugby.

En principio, buscando acortar las diferencias en los marcadores como ya lo pudo experimentar el “Negro” de Valle Viejo en su visita a Carlos Paz RC, y en segundo término dando rodaje a nuevas camadas jugadores, que están prestos y expectantes para dar el salto de calidad que exige este tipo de competencias.

Eso lo pudo demostrar también Hurones en su reciente viaje al Valle de Punilla, donde en el equipo de la División Intermedia incluyó diez rugbiers debutantes, ocho de ello de entre 18 a 20 años de edad. Una verdadera prueba para buscar la mejora en los rendimientos, que -como en cualquier deporte- tiene en la competencia misma los principales parámetros del desarrollo y la evolución.

Y en igual o mayor rigor de exigencias está el esfuerzo social e institucional que realizan ambos clubes, para cumplir con su participación en este tipo de torneos.

En simple y sencilla primera evaluación nos ponen ante distancias de 1.000 y 1.200 kilómetros de distancia -según el caso- en los traslados de ida y vuelta a las respectivas sedes de los partidos.

Esto implica erogaciones de transporte y alojamientos, que, como pudimos comprobar en la primera excursión de Los Hurones a Carlos Paz, fueron costeadas por los propios jugadores, entrenadores, asistentes y directivos, para “poner” unas sesenta personas en cada encuentro. Esto, en razón de llevar a 23 jugadores por división (Primera e Intermedia), cuatro miembros del cuerpo técnico, más tres dirigentes y un par de indispensables colaboradores.

Todo ello atendiendo a que el nivel socio/económico de algunos integrantes de grupo debe ser absorbido por aquellos que están en mejores condiciones, sin que implique el menor atisbo de discriminación o menoscabo.

Un esfuerzo verdaderamente encomiable que realizan estas dos entidades deportivas, que de esta forma asumen el compromiso social de contención para muchos jóvenes, al margen del rol institucional de cumplir eficazmente con los reglamentos y las normas que demandan las competencias oficiales de cada disciplina. Y que, obviamente, merecen la comprensión, la solidaridad y el efectivo apoyo tanto del Estado, como de la sociedad en su conjunto.

Víctor “Paco” Uriarte

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