Incapaz de generar juego asociado, San Lorenzo volvió a mostrar una pálida imagen. Esta vez, el verdugo fue un Palmeiras al que le bastó un remate aislado para llevarse los tres puntos y terminar puntero del Grupo F.
Con este resultado, el Ciclón quedó segundo -la clasificación ya estaba consumada- y confirmó lo que su entrenador anunció durante la semana: el equipo necesita refuerzos de jerarquía si quiere avanzar en la Copa Libertadores.
Más allá del resultado -el empate hubiese sido justo-, el Ciclón no encuentra un funcionamiento que invite a los hinchas a ilusionarse.
Rosario Central y Huracán
Sin chance alguna, el Canalla y el Globo pudieron conquistar su única victoria de la fase de grupos en la última fecha.
Rosario Central y Huracán transitaron la fase de grupos de la Copa Libertadores con muchos inconvenientes, terminaron últimos en sus zonas y dejaron una imagen para el olvido, pero en la última jornada pudieron cerrar su paso con una tibia sonrisa: ambos lograron su único triunfo del torneo ante Libertad (2-1) y Deportivo Lara (3-0), respectivamente.
El Globo, en ese entonces con Antonio Mohamed en el banco, sufrió dos duras derrotas en Parque Patricios ante Cruzeiro (0-1) y Emelec (1-2). Como visitante tampoco pudo ser fuerte y cayó en Brasil (0-4) y Venezuela (2-1), además de haber empatado en Ecuador (0-0). Recién en el final festejó de la mano de Néstor Apuzzo.
La Academia rosarina, por su parte, arrancó el torneo con Paulo Ferrari y lo terminó con Diego Cocca como DT. Empezó el camino con un 1-1 para ilusionarse ante el poderoso Gremio en Arroyito, pero luego perdió en sus visitas consecutivas a Universidad Católica (1-2), Libertad (0-2) y los brasileños (1-3). Finalmente, en su casa no con los chilenos (1-1) y venció a los paraguayos.