La definición del título será el próximo sábado 6 de julio, desde las 4.35 de la madrugada (de nuestro país), en Nueva Zelanda. De esta forma, la franquicia argentina, dirigida por Gonzalo Quesada, jugará por primera vez en sus cuatro años de historia la definición del torneo más importantes del hemisferio sur.
En la semifinal de este sábado en Canterbury, los nueve veces campeones se apoyaron en el medio apertura Ricchie Mounga, que le endosó 20 puntos a unos Hurricanes, que estuvieron a las puertas del triunfo, prácticamente, hasta el final.
Los Crusaders son los grandes dominadores del Súper Rugby, con 9 títulos, 4 finales, vigentes campeones, invictos en casa en los últimos 30 partidos, y una de las principales canteras de los All Blacks.
Con estos antecedentes, Crusaders es el dueño del Súper Rugby. Por pasado, dado que es el que más títulos tiene y triplica en cantidad al que le sigue. Pero también por presente: es el bicampeón reinante y hace 30 partidos que no pierde en su casa. Este escenario posiciona a los neozelandeses como los favoritos a levantar su décimo título.
En los antecedentes directos de sus cruces con los Jauguares, Crusaders derrotó a los argentinos las dos veces que se enfrentaron: en 2016, la temporada debut de los argentinos, los neozelandeses ganaron 32-15 como locales y en 2018, se impusieron por 40-14 en Vélez.
De todos modos, el equipo “criollo” está transitando una temporada histórica, que cerrará definiendo el título nada menos que con el número uno del Súper Rugby.
Los neozelandeses tienen un pack de forwards bestial, el mejor de la historia del Súper Rugby para muchos. Un repaso alcanza para intimidar: Codie Taylor, Joe Moody y Owen Franks en la primera línea, todos All Blacks; Sam Whitelock, Scott Barrett de titulares en la segunda y Luke Romano como recambio; los tres suelen ser convocados por Steve Hansen. Mientras que en la tercera línea hay otros dos Hombres de Negro, Matt Todd y el capitán del seleccionado y uno de los mejores de la historia, Kieran Read.
Tampoco se quedan atrás con los backs: Bryn Hall, Richie Mo'unga, Ryan Crotty, Jack Goodhue, George Bridge y David Havili tienen pasado y presente de negro. Párrafo aparte para el fijiano Sevu Reece, que es el tryman del torneo, con 15 conquistas, y una de las revelaciones del año. Es el último caso de un jugador de las Islas del Pacífico que podría ser nacionalizado por los All Blacks, si es que el wing de 22 años desiste de ir al Mundial con su selección y privilegia asegurarse su porvenir económico.
Pero si hay alguien al que apuntan los reflectores es a Mo'unga. Los Crusaders tienen un conductor exquisito, que debe estar en el Top 3 de los mejores de este certamen. El apertura es el segundo goleador del torneo, con 168 puntos. Su nivel es tan alto que en el país de los campeones del mundo se preguntan si debe ser el 10 titular de los All Blacks en el Mundial de Japón. O si debe mantenerse a Beauden Barrett, menos táctico pero inigualable por su explosión e inteligencia. Tuvieron su duelo en la semifinal y Mo'unga se fue victorioso, con 20 puntos.
Buena parte de este presente de la franquicia de Canterbury es responsabilidad de su entrenador, Scott Robertson. Fue el verdugo de los Pumas en aquel histórico test match de 2001 en un Monumental lleno, la vez que más cerca se estuvo de ganarle a los All Blacks.