Codigoni Díaz ya había admitido por los medios que “me equivoqué, y pido disculpas”, y esta tarde lo hizo “personalmente, cara a cara”, como lo había anticipado, fundiéndose en un abrazo con el jugador tinogasteño, en la práctica de Coronel Daza, en Banda de Varela.
Apenas cuatro días atrás se había conocido la noticia del incidente, la expulsión y la causa esgrimida por el referí Federico Cano en su decisión, quien incluso mereció la felicitación de la Liga Chacarera de Fútbol “por haber aplicado el reglamento”, ni más ni menos.
El hecho trascendió a los medios y, aunque el propio Codigoni pudo haberse sentido molesto por su difusión, permitió visualizar una circunstancia que a veces se toma como naturalizada o sin importancia, pero que no es algo menor, porque “nadie puede ser discriminado por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social”.
Tal vez fue una lección para la sociedad en su conjunto, lo más cabalmente aprendida por el jugador de Obreros de San Isidro, quien –convencido- hoy fue a ofrendar sus disculpas a Carrizo. Y hasta no se quedó con las manos vacías, porque el oriundo de Palo Blanco, en gesto de reciprocidad, le obsequió una camiseta del último equipo que defendió en el torneo Federal, la del Club Defensores de Fiambalá.
Como el periodismo se ocupó de hacer conocer el acto de discriminación, hoy es menester divulgar la correcta reacción y actitud de Codigoni Díaz; por eso con la foto (que vale más que mil palabras, como decían los chinos) de nuestro colega Markitos Vega, podemos reflejar también esta gratificante imagen (así la definió el experimentado Hugo Chacón), que nos muestra EL MEJOR FINAL.