Ninguno de esos hombres que disputaron ese encuentro en el límite entre los departamentos San Fernando del Valle y Valle Viejo, se imaginaron que iban a quedar en la historia del deporte de la “ovalada”.
Catamarca siempre una provincia que la hicieron inmigrantes y foráneos de otras provincia, así fue, que llegaron a reunirse por el año 75 varios hombres para darle las primeras pautas para un futuro partido, que no paso mucho para que den el kick de apertura a esta gran historia.
Este grupo de muchachos que algunos ya habían jugado en clubes de rugby en otras provincias, y algunos por primera comenzó a familiarizarse con el nombre de rugby y guinda, un deporte ingles en una provincia con pocos de orígenes británicos, ya que la mayoría de los descendientes que llegaron por esta zona fueron españoles, italianos, árabes y turcos.
Con el tiempo dejaron un gran legado en la disciplina, donde actualmente hay clubes en casi toda la provincia llevando este deporte y sus conceptos a los más pequeños.
Catamarca por los 70, era una provincia en crecimiento y varios profesionales de otras ciudades aledañas comenzaron a buscar su rumbo por estas tierras. Así fue, que un grupo de muchachos se cruzaron en la vida y entre charlas y risas, se enteraron que en sus provincias de orígenes fueron jugadores de rugby, de inmediato comenzaron a reunirse para establecer el deporte de la “guinda” por estos pagos, y comenzar a reclutar aficionados y desconocidos de la disciplina.
El gran idóneo y apasionado por este deporte lo fue y es Eduardo Barletta, que llegando a la provincia desde su Córdoba actual, comenzó a saber que había varios hombres que ya habían sido parte del rugby en otras tierras.
Actualmente se practica en gran parte de la provincia, más en el oeste provincial con sus cercanías con las vecinas ciudades de La Rioja, donde se realizan los cruces con los equipos de ambas provincias.
Con la creación de la Unión Catamarqueña de Rugby (UCAR), hasta la actualidad con la Unión Andina de Rugby, que la componen Catamarca y La Rioja, y los crecimientos de los clubes a través de los años.
Con su primer presidente de la Unión Catamarqueña, a través de Hugo Werner que se puso al hombro la directiva, a pesar que duro apenas una semana donde entregó la presidencia a Mario Herrera, por su trayectoria.
Primer partido
El primer cotejo se llevó a cabo el 20 de septiembre del año 1975, y fueron con los juveniles del Colegio Nacional y la Normal de Varones (La Fray), en la cual finalizaron empatados en 8.
Ese fue el primer partido de la provincia de Catamarca, y se jugó en el departamento Valle Viejo en una jornada típica primaveral en el Valle Central, y con el viento presente como es costumbre en esa época del año.
Luego llegó el partido más esperado de la Primera, entre la Unión Catamarqueña de Rugby y la UNCa (Universidad Nacional de Catamarca).
Pero antes de llegar ese encuentro, Eduardo Barletta recuerda que “era un día catamarqueño soleado, alrededor de las 16.30 horas con muchas gentes en el lugar, una hermosa jornada y cancha repleta ya que fue algo poco común en la época”.
Sin lugar a duda sobre la presencia del partido en Catamarca, era algo nuevo, ya que en la provincia en esa época tenía su fuerte pasión por el fútbol y sobre ya contaba con un campeón Argentino de Boxeo, como lo fue el gran Oscar “Cachin” Díaz, que además, jugó el primer partido de rugby para la Unión de Catamarca.
Por su parte, uno de los jugadores de la UNCa, Raúl “Cabudo” Filippin agregó sobre la historia de ese cotejo que “es muy difícil para mí recordar fechas. En ese momento yo solo era jugador y empecé a entrenar un mes antes del primer partido oficial de rugby de Catamarca.
Existían muchas controversias a tal punto que recuerdo que en ese primer partido, Carlos Voget, apertura de la UNCa, estaba suspendido”.
La ciudad se llenó afiches previos al encuentro para promocionar el partido, y así fue que la convocatoria fue total en la cancha en Sumalao, además, se realizó publicidades en los diarios, radios y los afiches en cada esquina de la ciudad.
“Se propuso ese jueves, comenzar a entrenar y era el mes de agosto comenzamos con la idea de hacer una tocata, pero cuando nos dimos cuenta en una semana teníamos entre 50 a 60 personas, con varios chicos de varias provincias que estaban en Catamarca, y había dos profe de la Universidad para comenzar a entrenar en el Parque Adán Quiroga, así que hemos separado por grupo de personas para comenzar a hacer la parte física, y algunas pelotas. Así que ese día hemos arrancados”. Señaló Barletta.
Los universitarios ya contaban jugadores de la talla de Carlos Voget, Raul Filippín, Carlos Lezana, José Luis Gómez Bello, Daniel Nuñez, Sergio Roselló, Antonio Natero, Manuel «Chileno» Vega, Tino Castro y Adolfo Iriarte como entrenador, además, de José De la Orden, Eduardo Toledo, Adrian Valles, Hugo Acosta, «Flaco» Iglesias, Rodolfo Filippin, Pablo Valdez y Raúl Delgado.
Julio Salerno, uno de los históricos jugadores catamarqueños, comentó como fueron los inicios del rugby. “El inicio del rugby fue a partir de un grupo de muchachos que habíamos jugado rugby afuera, catamarqueños como yo, Alberto Paz y Eduardo Barleta que estaba ya residiendo de Catamarca y Adrián Valle que era un empleado de la UNCa que venía de Rosario. Nos convocamos en el boliche Bigote que me acuerdo estaba en la calle Esquiú en una fiesta para intentar empezar el rugby en Catamarca. Ahí hicimos la convocatoria para juntarnos todos en el Parque Adán Quiroga y empezamos a entrenar todos juntos, todos los que fueron apareciendo. Ahí llego a conformase un grupo grande de más de 30 personas, entrenamos varios días hasta que se decidió jugar un primer partido, diría de exhibición para intentar de esa forma difundir el rugby y nos repartimos entre dos equipos para distribuir yo diría la capacidad y destreza; fowards por un lado, tres cuatro por otro y nos repartimos así en dos grupos”.
La Universidad Nacional de Catamarca, en ese momento donó un juego de camisetas y pidió que uno de esos equipos llevara el nombre de la UNCa para jugar ese partido inicial como reconocimiento a esa donación.
“Ese primer partido, jugo un equipo que se llamó “UNCa” y otro que se llamó “UNCAR” (Unión Catamarqueña de Rugby), la división de los jugadores fueron repartidos en función a tipo de características; tres cuatro por un lado y forwards por otro.
Pasaron 45 años de este partido histórico que marcó el crecimiento de la disciplina en la provincia.