El hijo de Riquelme debía estar aislado y asistió al Superclásico

Tras el empate entre Boca y River del pasado domingo en La Bombonera, Juan Román Riquelme se vio involucrado en un escándalo que tiene como protagonista a su hijo Agustín. El club se expone a una sanción y revela una interna al rojo vivo.
martes, 16 de marzo de 2021 09:11
martes, 16 de marzo de 2021 09:11

Según informó el portal Doble Amarilla, el hijo de Román fue uno de los integrantes del grupo de 149 estudiantes que volvió de su viaje de egresados en Cancún, de los cuales 44 dieron positivo de COVID-19.

El incidente evidencia la interna feroz dentro de la institución y la falta de controles del protocolo

Una nueva polémica con ribetes de escándalo deportivo e institucional se desató en el mundo Boca, al conocerse que Agustín Riquelme, hijo del ídolo y actual vicepresidente segundo del club xeneize, no cumplió con el aislamiento que debía afrontar por ser contacto estrecho de un contagiado de coronavirus, tras volver de un viaje de egresados a Cancún. Las cámaras lo grabaron este domingo junto a su padre, Román, en el palco de la Bombonera a ver el 1-1 entre Boca y River.

Así lo informó el portal Doble Amarilla, al que el entorno de Juan Román Riquelme le confirmó que el joven fue parte de un grupo de 149 estudiantes que recientemente regresó de su viaje de egresados en Cancún, México.

Resultó llamativo que hubo varios casos de chicos que, tras haber padecido la enfermedad, se reinfectaron en ese viaje al exterior. Y, además, las últimas recomendaciones de las autoridades sanitarias aconsejan cumplir una breve cuarentena para evitar riesgos epidemiológicos. Un ejemplo público de esa situación fue lo que pasó con Horacio Rodríguez Larreta: el jefe de gobierno tuvo COVID-19, viajó a Brasil de descanso el mes pasado y al volver se tuvo que aislar de manera preventiva por orden médica.

El escándalo que precipitó la presencia del hijo de Riquelme en el palco desnuda mucho más que descuidos en las formas y el decoro por parte del ídolo xeneize. También revela de manera inequívoca que la interna en el club está en un punto cercano a una crisis abierta entre dos sectores bien diferenciados: Riquelme y los suyos, por un lado, contra el presidente Jorge Amor Ameal y el resto del club.

En el medio, actores de reparto terminan tironeados por ambos y algunos, como el secretario general de Boca, Ricardo Rosisca, quien quizás subyugado por el tótem xeneize comprometió a la institución al habilitar el ingreso no sólo del hijo de Román, sino también de decenas de personas no incluidas en los listados enviados y autorizados por la AFA para presenciar el Superclásico.

El de Agustín es un caso grave por la condición de viajero que no cumplió el aislamiento preventivo, pero también las cámaras -en el evento deportivo más televisado de la Argentina- pudieron registrar la presencia de más de un infiltrado.

Ambos hechos, a la vista del público masivo y sin el menor cuidado pusieron a la AFA en la obligación de actuar. De hecho, el presidente Claudio “Chiqui” Tapia ya está analizando la convocatoria a una reunión de Consejo Directivo para analizar lo ocurrido.

A Tapia, de hecho, desde ayer le llegan quejas de referentes importantes del Club que cuestionan a Riquelme y reclaman sanciones por la violación flagrante del protocolo. Entre las alternativas que se empezaron a barajar está la de poner bajo análisis del Tribunal de Ética de la AFA la actuación de Boca por el escándalo con el hijo de Riquelme. Pero podría haber sanciones más severas, al menos, para futuras violaciones al protocolo.

 

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