Los hechos comenzaron cuando equipo de Monte Redondo ganaba por 2 a 1, luego de estar abajo en el marcador, y, a falta de 2 minutos del final, en un tiro de esquina para Lavalle, tras un forcejeo en el área de Monte Redondo, el árbitro cobró una falta penal a favor del equipo “lavallense”.
Esto provocó el enojo de los jugadores, cuerpo técnico y suplentes del equipo “monterizos”, que hasta en ese momento ganaba y se consagraba campeón. La bronca pasó de los reclamos e insultos a la acción directa, generándose una verdadera batahola.
Dada la gravedad de los incidentes en el campo de juego, donde incluso la terna arbitral recibió golpes de puños, se solicitó la presencia policial para la seguridad de los jueces.
En razón de lo ocurrido, el árbitro principal decidió suspender el encuentro, sin que se ejecute el tiro desde los doce pasos.
Resta saber cuál será el informe a presentar por parte del árbitro ante el Tribunal de Disciplina, órgano que deberá resolver sobre el resultado final del cotejo y, obviamente, la definición del certamen.