La decisión fue adoptada por el árbitro Emiliano Pirrone, quien, a los 20 minutos del segundo tiempo, cuando el “Mirasol” se imponía por 10 a 5, se acercó a la mesa de control, para comunicar que el partido “está suspendido”.
Al trasmitir lo resuelto a los encargados administrativos del encuentro, el referí argumentó “falta de garantías, para mí y mis colaboradores”, y en repetidas explicaciones a los directivos y capitanes de ambos equipos describió que “hubo demasiadas inconductas”, apuntando que “los jugadores se insultaban entre ellos, incluso a mí, los capitanes no colaboraban y al final se dio una invasión al campo de juego, con amenazas a los jugadores”, que del lado de Hurones definieron como “de muerte”, proferidas por una mujer que identificaban como simpatizante del “Mirasol”.
Los capitanes y dirigentes de ambos equipos, sobre todo los de Catamarca RC, pugnaban para que “se reanude el juego”; pero el árbitro Pirrone de mantuvo inflexible, aseverando que “por muchos menos que esto, en Córdoba también suspendí partidos”.
“Yo voy a hacer mi informe a la Comisión de Disciplina; Uds. pueden hacer los suyos con sus descargos, y allí se tomará una resolución”, cerró lapidariamente Pirrone, dejando librada la determinación final al cuerpo disciplinario de la Unión Andina de Rugby, y hasta anticipando que "si la decisión es continuar el partido, no cuenten conmigo".
Cabe recordar que este partido, por una competencia oficial de la Unión Andina, estuvo a punto de no llevarse a cabo, porque Hurones objetó la designación original del árbitro Luis Lencina por “falta de imparcialidad”, quien luego fue reemplazado por el mencionado Emiliano Pirrone.
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