En los 90 minutos, el conjunto de Ángel Guillermo Hoyos igualó 1-1 ante el Pirata en el estadio Mario Alberto Kempes, pero logró imponerse en la tanda de penales.
Talleres se quedó con la Copa Córdoba. El conjunto de Ángel Guillermo Hoyos, en los 90 minutos, igualó 1-1 ante Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes, pero logró llevarse el encuentro en la tanda de penales. El clásico cordobés se volvió a jugar luego de tres años y contó con las dos parcialidades presentes.
El encuentro comenzó con emociones de entrada. Al minuto nueve de la primera mitad, Rodrigo Villagra guapeó, se quedó con la posesión de la número cinco y logró descargar para Michael Santos, quien volvió a tocar en profundidad con el volante y este arrojó un preciso centro rasante para la aparición de Rodrigo Garro. El delantero, uno de los refuerzos, anticipó a la defensa pirata y logró rematar de primera ante una defectuosa respuesta del arquero celeste.
También en el primer tiempo y cuando se diluían los primeros 45 minutos del clásico cordobés, el encuentro subió la temperatura. Diego Valoyes quedó en el piso después de un ataque de Talleres, el colombiano demoraba en salir y los futbolistas de Belgrano comenzaron a perder la paciencia. Pablo Vegetti fue a reclamarle al delantero, saltó Rafael Pérez y todo terminó en el tumulto.
Nahuel Losada, el arquero de Belgrano, fue el único de los jugadores que terminó viendo la tarjeta amarilla después de la discusión generalizada y Valoyes, finalmente, salió del campo de juego con el carrito.
Sin embargo, cuando el partido llegaba a su fin y parecía que la T se llevaba la victoria, Alejandro Rebola marcó el agónico tanto de la igualdad para los que visten de celeste en Córdoba y mandó el encuentro a la tanda de penales, en la que finalmente el Matador salió victorioso.
Lo que viene
La hora de la verdad es el domingo para Talleres y el lunes para Belgrano. El albiazul con la consigna de repetir la campaña pasada con la vara altísima y la gente se lo hizo sentir, Belgrano con la necesidad de despertar este lunes, en una derrota que no lo deja herido de muerte pero que le recuerda la necesidad de no dejar pasar por alto el aprendizaje de hoy y tampoco olvidar que de local no debe dejar pasar puntos si quiere ser protagonista. Mientras tanto, el apoyo de la hinchada está latente. Y el clásico sobre todo sirvió para eso: en las tribunas hay un respaldo total, muriendo de pie y casi logrando la hazaña.