Ante el primer grito, el entrenador se dio vuelta para ver qué pasaba con el mediocampista que hacía un segundo le había dado la mano al salir del campo de juego, pero a continuación bajó la cabeza y exclamó lo dicho. Pérez continuó en la sintonía de su bronca e insistió con el reclamo, aunque esta vez en un tono aún más elevado.
Qué dijo Javier Sanguinetti sobre el grito de Pablo Pérez
“Uno fue jugador y a lo mejor yo hubiera hecho lo mismo. Uno no tiene que olvidarse de donde viene. Tengo una gran relación con Pablo, es así y es su forma de ser. A veces hay que mirar para otro lado y hacerse el distraído”.
Al parecer, todo quedó ahí y se entendió en el contexto del entendible desacuerdo de un futbolista que no quiere salir. Claro que en la semana habrá una charla del DT con el exjugador de Boca para recordar los límites en el organigrama.