El fútbol de duelo, por el deceso del “Tero” Ibarra

Anoche dejó de existir el recordado arquero y más tarde referí Lucas “el Tero” Ibarra, un auténtico personaje del fútbol catamarqueños, que lució en Las Chacras y la Capital.
martes, 5 de abril de 2022 10:40
martes, 5 de abril de 2022 10:40

Sus restos son velados en la Sala Velatoria “Vorgen del Valle” de San Isidro, Valle Viejo, y alrededor de las 15 hs., serán sepultados en el cementerio parque “Sierra Serena” de Fray Mamerto Esquiú.

Una semblanza de su paso por el fútbol

Cuando la última gota de tinta se seca, dejando tras de sí un sendero caprichoso de buenas historias, de relatos interminables, de innumerables anécdotas, llenas de incontables amigos, de compañerismo o camaradería, con olor a vestuario y aceite esmeralda; esos relatos se convierten en hazañas y los protagonistas en leyendas.

Hablar del Tero Ibarra, es un poco eso. Son páginas llenas de historias, de mil partidos y diez mil andanzas.

Desde su temprano debut en primera, defendiendo los colores del Sportivo Villa Dolores y paseando su jerarquía por históricos clubes de Catamarca (pasó por Vélez, Sarmiento y los seleccionados chacareros) y hasta codeándose con la lite del fútbol nacional, dejó momentos imborrables que tal vez este breve relato jamás pueda reflejar. Sólo refrescar la memoria, de aquellos que lo vivieron, que lo disfrutaron y otros que lo sufrieron. Luego de algunos años de retiro, su pasión por el fútbol, lo cobijó en el referato.

Los más jóvenes, tuvimos la posibilidad de conocerlo ahí, en la Liga, vestido de negro. Tratando de engañarlo en alguna jugada, como si él no la hubiese vivido. Pobres de nosotros, si se sabía todas las mañas. El fútbol y él, no tenían secretos. El Baby del Ateneo, se engalanó con sus enseñanzas, sus ejemplos, con su rica historia.

Hoy el Tero, voló por última vez. Voló al cielo de los grandes. Se vistió de gala y se llenó de gloria. Inmortal en los relatos futboleros y en las anécdotas de aquellas glorias olvidadas (el fútbol tiene esa costumbre), hizo sonar el silbato del final. Y nos dejó mudos. Como era su costumbre, con el grito de gol atragantado en la garganta. Se puso la gorra, metió el “fulbo” bajo el brazo y se fue…

Alejandro Petek

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