“Por siempre Papi Catillo”, se leía en las casacas de los jueces, ilustrada con una foto del muy apreciado referí, en ocasión de dirigir un partido oficial en el estadio Provincial Bicentenario de la capital catamarqueña.
El juez principal Ángel Martín Barrionuevo, y sus dos asistentes, mostraban orgullosos su singular vestimenta de esta noche, manifestando su emocionado recuerdo hacia colega fallecido el pasado 24 de abril, a los 72 años de edad.
Castillo, de larguísima trayectoria en el referato catamarqueño, había comenzado dirigiendo en la Liga Departamental de Paclín, y luego pasó a desempeñarse en la Liga Catamarqueña, como también en la Liga Chacarera, entidades en las que supo conducir sus respectivas Escuela y Colegio de Árbitros.
Enamorado de su profesión como árbitro, hasta no hace mucho tiempo atrás, se había retirado dirigiendo en la Liga de Veteranos de Catamarca, conformando terna con dos de sus hijos varones: Ramón y Cristian, quienes siguen sus pasos entre los referís de Catamarca.
Una muy sentida y merecida evocación para un hombre que dejó su ejemplo entre los árbitros catamarqueños.