La actividad se desarrolló exitosamente, con la práctica de tres disciplinas: prueba “Felipe Z. Ballester”, prueba muy técnica y de muchos ejercicios, que tiene una puntuación a modo de concurso.
Después se exhibió “la CIO”, que es la “Copa incentivo de Oro”, que es una destreza que simula el “freno de oro”, y es catalogada como la prueba máxima en la raza criolla. Son figuras que deben hacer los caballos, girando en torneo de fardos de alfalfa, “rayando” el piso y con giros sobre las patas de los caballos, sorteando diferentes obstáculos.
El despliegue de los competidores se premia con un puntaje morfológico, al cabo de una intensa tarea, además de larga, extensa, que en este caso de Coneta, departamento Capayán, sobre la Ruta Nacional 38, insumió dos días de pleno trajín, durante el sábado y domingo, últimos.
Las actividades incluyeron “corridas” de aparte campero de vacas, como realizan habitualmente nuestros ganaderos de Capayán, Valle Viejo, Ambato, Ancasti, La Paz, El Alto o Paclín, experiencia que involucra a tres jinetes, intentando dominar y separar a 30 vacas en un corral, de acuerdo al número que llevan pintado en sus pelajes. El jurado asigna un número de vacas a separar, para posteriormente, pasarlas, a otro corral.
Con formaciones de a tres jinetes, uno queda de portero y los otros dos van en busca de las vacas, a las que van separando para pasarlas a un corral contiguo, en un tiempo de 1’30’’, con penalidades cada de 10 segundos de demora. Y, en caso de ingresar una vaca con otro número, debe ser descartada.
El jerarquizado jurado estuvo integrado por Emilio Schilari, de Jujuy, en el Aparte Campero; Roberto Codorniú, de San Juan, en la “Copa Incentivo de Oro” (CIO) y Javier Correa, de Dean Funes, Córdoba, en la prueba “Felipe Z. Ballester”.
Gentileza: Chasqui Digital y Miraflores Informa.