El Charrúa fue protagonista desde el arranque. A los pocos minutos, el arquero Lucas Acosta ya tenía trabajo tras un remate potente de Francisco Duré. La presión y el entusiasmo del equipo de Fabián Cabello no mermaron, y el gol llegó a los 30 del primer tiempo, tras una gran contra que nació de un córner rival: Gonzalo Gómez asistió a Facundo Marín, que desde afuera del área sacó un derechazo cruzado para vencer al arquero del Verde.
En el complemento, Central Córdoba jugó con el resultado y la desesperación del rival. Sarmiento, dirigido por Javier Sanguinetti, no encontró respuestas y apenas generó peligro real sobre el final, cuando Mario Senra salvó en la línea lo que era el empate.
Con este triunfo, los rosarinos firmaron una de las grandes sorpresas de la fase y dejaron a Sarmiento hundido en una crisis, con siete partidos sin ganar y muchas dudas en el horizonte.
El desahogo final rosarino reflejó la magnitud de su gesta, cuyo próximo escollo será Gimnasia, y dejó al de Junín masticando su séptimo partido consecutivo sin victorias y una estocada difícil de digerir.