El partido no fue uno más: fue una batalla deportiva repleta de orgullo, historia y adrenalina, con dos equipos que dejaron todo por el honor y por quedarse con "La Lechuza", el trofeo simbólico que entrega el Municipio de la Capital al ganador del derby.
Desde el primer minuto se vivió un duelo de alto voltaje: juego físico, tries bien construidos y una paridad que mantuvo a todos al borde del asiento. Pero con inteligencia táctica, buen despliegue colectivo y un cierre contundente, Los Teros sacaron ventaja en el marcador y lograron quedarse con una victoria que vale mucho más que cuatro puntos.
Para los amantes del rugby y del deporte local, este tipo de encuentros reflejan lo mejor de la competencia: respeto, rivalidad sana y un marco que dignifica al rugby catamarqueño.
Con el triunfo, Los Teros RC no solo se quedaron con el clásico, sino que también fortalecen su posición en el certamen regional y se ilusionan con un gran 2025.