El acto de inauguración fue mucho más que un corte de cinta: fue un abrazo comunitario, un encuentro cargado de emoción, orgullo y esperanza.
Familias enteras llegaron al predio, testigos de cómo un espacio que guardaba historias de sacrificio y promesas incumplidas, hoy luce transformado en un escenario digno para el fútbol y el deporte local.
El intendente Eduardo Menecier, acompañado por concejales, funcionarios y vecinos, encabezó el acto oficial y remarcó la trascendencia de esta obra que no solo impulsa al club, sino también al crecimiento social y deportivo de Paclín.
Además, el jefe comunal repasó otras acciones que marcan presencia en la localidad: el nuevo pozo de agua que ya beneficia a cientos de familias, el programa Letrina Cero que garantiza baños dignos en los hogares, y el constante apoyo a instituciones y emprendedores.
La nueva cancha es símbolo de un presente que empieza a escribirse con otra tinta: la de los sueños cumplidos, el deporte vivo y la identidad barrial que late fuerte en Palo Labrado.