Luego de varias horas de incertidumbre sobre su presencia, el futbolista argentino ingresó al salón acompañado por Trump y por el propietario del club, Jorge Mas. La escena generó gran expectativa, ya que el astro rosarino suele mantenerse alejado de actos políticos o institucionales de este tipo.
El plantel de las “Garzas” aguardaba formado en filas detrás del atril desde donde habló el mandatario estadounidense. Minutos después, Messi ingresó caminando junto al presidente y se ubicó a un costado de él, en un segundo plano, apenas por delante del resto de sus compañeros.

Durante la ceremonia, sobre una mesa ubicada en el salón se exhibía una camiseta del Inter Miami con el número 47 —en referencia al actual mandato presidencial de Trump— junto a una pelota de color rosa, el característico tono del club de Florida. También se mostró el trofeo del campeonato, fabricado por la firma Tiffany & Co., realizado en plata esterlina con detalles en oro de 24 quilates.

En tono distendido, el presidente lanzó una pregunta al público presente: “¿Quién es mejor: Messi o Pelé?”. La mayoría de los jugadores y asistentes respondió a favor del argentino, lo que provocó risas en el salón. “Estoy de acuerdo, pero también Pelé era bastante bueno”, agregó Trump.
En Estados Unidos es una tradición que el presidente reciba en la Casa Blanca a equipos campeones de las principales ligas deportivas. Si bien no es obligatorio, el gesto se repite con frecuencia como reconocimiento institucional a los logros deportivos. Sin embargo, en ocasiones algunos equipos o deportistas han optado por no asistir.
El acto se produjo además a menos de cuatro meses del inicio del próximo Mundial que organizarán de manera conjunta Estados Unidos, México y Canadá, un evento que volverá a colocar al fútbol en el centro de la escena deportiva internacional.
A lo largo de su carrera, Messi ha participado en pocas actividades de carácter político o institucional. Tras el subcampeonato del Mundial 2014, el plantel argentino fue recibido en la Casa Rosada por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En cambio, luego de la consagración en el Copa Mundial de la FIFA 2022 en Qatar, la selección decidió no realizar un acto oficial con el entonces presidente Alberto Fernández.
La presencia del capitán argentino en la Casa Blanca volvió a generar repercusión mundial y se sumó a la larga lista de momentos que han convertido a Messi en una de las figuras más influyentes del deporte internacional.