A semanas de su estreno mundialista ante la Selección Argentina, el seleccionado de Argelia sufrió un duro golpe que podría complicar sus planes, al menos en el inicio del certamen.
Es que Luca Zidane, su arquero titular, sufrió una complicada lesión que lo marginaría del debut, el 16 de junio, ante la Albiceleste en Kansas City.
El inconveniente surgió en España, donde el guardameta sufrió una conmoción cerebral en conjunto con una fractura en la mandíbula y el mentón durante la caída de Granada ante Almería.
El golpe, producto de un choque con el brasileño Thalys, obligó a su traslado inmediato a un centro médico tras el encuentro. Si bien logró recuperarse de una conmoción inicial, el panorama a mediano plazo es complejo. La lesión lo deja afuera del cierre de la temporada y, en caso de optar por una cirugía, también lo marginaría de la Copa del Mundo en Estados Unidos.
"Las pruebas médicas realizadas a Luca Zidane, tras la conmoción cerebral sufrida en el último partido ante la UD Almería, revelan que el guardameta sufre también una fractura en su mandíbula y mentón", reza el comunicado oficial con el que Granada informó de la lesión.
En paralelo, desde el entorno médico indicaron que la decisión final dependerá del propio futbolista junto al cuerpo sanitario del club. Esa evaluación será clave para determinar si puede evitar el quirófano o deberá afrontar una recuperación más prolongada. El impacto no es menor para el seleccionado africano, donde se había ganado un lugar importante.
Fue titular en cuatro de los cinco partidos de la última Copa África y también atajó en el reciente empate sin goles ante Uruguay. Ante este escenario, el entrenador Vladimir Petkovic analiza variantes para cubrir el arco.
Las opciones son Anthony Mandréa, con mayor rodaje internacional, y Melvin Mastil, quien cuenta con escasa experiencia en el seleccionado.
En su momento, el arquero explicó por qué eligió representar a Argelia pese a tener vínculo con Francia, país con el que su padre, Zinedine Zidane, alzó la Copa del Mundo: "Cuando pienso en Argelia, me viene directamente a la cabeza mi abuelo. Desde pequeños, en mi familia siempre hemos tenido la cultura argelina. Hablé de esto con él antes de ir a la selección, estaba muy ilusionado. Desde el primer momento en que el entrenador y el presidente de la Federación me contactaron, fue una elección evidente para defender a mi país. Luego lo hablé con toda mi familia y todos estaban felices por mí".
Más allá del sentido de pertenencia, también influyó la dificultad de abrirse camino en el combinado europeo. En ese contexto, el proyecto africano le ofrecía mayores oportunidades para consolidarse a nivel internacional.