La eliminación de Boca de la Copa Libertadores dejó secuelas inmediatas en La Bombonera. Apenas consumada la derrota frente a Universidad Católica, resultado que condenó al Xeneize a disputar la Copa Sudamericana en el segundo semestre, Juan Román Riquelme bajó al vestuario y mantuvo una extensa charla con los futbolistas.
Tal como había ocurrido tras el polémico empate frente a Cruzeiro semanas atrás, el presidente ingresó al camarín para expresar su parecer. Sin embargo, el contexto y el tono fueron completamente distintos.
Aquella vez, luego de un partido atravesado por la bronca arbitral y una actuación que había dejado mejores sensaciones futbolísticas, el mensaje del presidente había sido de respaldo y felicitación, además de un empujón anímico para el tramo decisivo de la fase de grupos.
Ahora, tras una noche opaca desde lo futbolístico y una eliminación que golpeó fuerte puertas adentro, la conversación tomó otro rumbo.
Según pudo saber TyC Sports, Román permaneció cerca de 20 minutos en el vestuario reunido con el plantel luego de un encuentro en el que Boca nunca logró poner verdaderamente contra las cuerdas a Católica y ni siquiera pudo convertir un gol en un partido decisivo.
La bronca del presidente ya había quedado expuesta incluso antes del pitazo final. Cuando el cuarto árbitro anunció los siete minutos de adición, Riquelme abandonó su palco en La Bombonera y se retiró visiblemente fastidiado, una señal elocuente de la decepción que generaba lo que estaba viendo dentro de la cancha.
El malestar interno no pasó solamente por el resultado, sino también por la imagen que dejó el equipo en una cita límite. Boca necesitaba ganar para asegurar su clasificación a octavos y terminó mostrando muchas dificultades para generar situaciones claras, en una Bombonera cargada de tensión y nerviosismo desde el inicio.
La charla de Riquelme también tuvo un fuerte componente simbólico: fue la última reunión importante del semestre. Tras el partido, el plantel quedó liberado debido al parate por el Mundial y el cierre de la primera mitad del año, marcada por la eliminación en el Torneo Apertura y ahora también por la caída en la Libertadores.
Además, el segundo semestre comenzará con cambios importantes: Claudio Úbeda no continuará como entrenador una vez finalizado su vínculo y Boca deberá reconfigurarse para afrontar la Copa Sudamericana, certamen al que cayó luego de no poder superar la fase de grupos del máximo torneo continental.