¿Es bueno, o malo, qué ningún banco presentara ofertas para prestarle al gobierno de Eduardo Brizuela del Moral 200 millones de pesos? Para quienes no quieren endeudar más a la provincia, en principio es bueno, pero bien visto no. Para el resto, la gente del Gobierno, que quiere más dinero para gastar a cualquier costo, el fracaso inicial no es definitivo.
Es que el fracaso de la licitación pública lanzada para obtener en el mercado financiero fondos que se sospecha no son para obras prioritarias, habilitaría que el Gobierno contraiga el nuevo endeudamiento a cualquier costo, en cualquier banco o entidad financiera dispuesta a prestarle los 200 millones, pero con condiciones fijadas por ellos, por los prestamistas.
Este primer fracaso de ayer, bien visto, es una estupenda oportunidad de negocios para entidades que disponen de excedentes, pero que los cotizan caros, y también para los intermediarios claro, que deben estar frotándose las manos al contemplar la indiferencia que recibe un gobierno sediento de fondos.
Poco sirvieron las explicaciones brindadas por Ángel Osman, el subsecretario de Finanzas, para tranquilizar a quienes les preocupa el tema de la deuda provincial: "el mercado financiero es un mercado volátil y los bancos analizan esto y determinan, en función de la coyuntura, presentarse o no. Lo que pasa es que el préstamo era a largo plazo, a 60 meses, con 12 meses de gracia para el pago de capital, donde nosotros amortizábamos los intereses de ese año. Entonces, es un préstamo de largo plazo que para los bancos es una decisión complicada y su análisis debe estar vinculado a la coyuntura y a las perspectivas a futuro"; es como auscultar la resignación del funcionario que reconoce: “habrá que dejarse de tantas pretensiones y aceptar las que impongan los que prestan”.