Catamarca recibirá durante el año próximo fondos provenientes de la Nación que superan los 3.194 millones de pesos, según el anteproyecto de Presupuesto Nacional 2011, en el que figura la proyección de fondos que se remitirán a todas las provincias.
De ese total, cerca de 25 por ciento corresponden a fondos que tienen destinos específicos en su aplicación. Por ejemplo: obras de infraestructura básica y social, viviendas, fondo compensador de tarifas eléctricas y organismos de vialidad.
El resto llegará al gobierno provincial como coparticipación federal de impuestos. Estos fondos, son destinados en su mayor parte a cubrir los pagos de sueldos de la administración pública y debieran también destinarse a satisfacer la demanda de servicios que habitualmente no presta el Estado brizuelista.
Comparativamente, Catamarca es una de las provincias del NOA que menos fondos recibirá del Presupuesto 2011. En la región, Tucumán encabeza el ranking, porque recibirá 5.600 millones de pesos; Santiago del Estero 4.900 millones; Salta recibiría fondos por 4.600 millones; Jujuy 3.400 millones; Catamarca que recepcionará 3.194 millones, y al final, La Rioja con una estimación de ingresos cercana a los 2.400 millones.
Pero si se relaciona el monto previsto que reciban Catamarca y todas las provincias del NOA con sus números de habitantes, nuestra provincia aparece claramente como una de las pocas privilegiadas, o por lo menos bien lejos de la imagen de Cenicienta con la que se regodea el FCS, coartada ideal para justificar la pobreza estructural que generó en 20 años de gestión.
Es que nuestra población provincial alcanzan las 335.000 personas, apenas unos cuantos miles más que en La Rioja, 290.000 almas, que en el 2011 recibirá apenas 2.400 millones de pesos. Tucumán, que tiene una población de 1.340.000, 3 o 4 veces más que Catamarca, recibirá solo 5.600 millones de pesos, menos del doble que dispondrá el gobierno brizuelista.
Si se compara lo que recibirá Catamarca (3.194 millones de pesos) con los que recibirá Salta (4.675 millones), también la nuestra aparece como una provincia privilegiada, porque Salta cuenta con una población cercana al 1.100.000 almas. La misma ventaja favorable aparece si se compara a Catamarca con las otras provincias del NOA; Santiago del Estero, que recibirá 4.900 millones, pero que cuenta con población de 805.000 personas; Jujuy, que recibirá 3.407 millones, pero que cuenta con población cercana a las 615.000 almas.
Para todo el país, la Nación prevé enviar recursos por un monto de 120 mil millones de pesos. Hay sólo tres provincias que recibirán poco más de un tercio de ese total. Se trata de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Sólo la primera recibirá fondos por más de 23 mil millones de pesos. En tanto las dos restantes, obtendrán en el orden de los10 mil millones de pesos cada una. Entre las tres recibirán más de 43 mil millones de pesos, casi un 36% del total que distribuirá la Nación en 2011.
Pero volviendo a la relación entre lo presupuestado que recibirán Catamarca y otros distritos con números de habitantes, hay otro dato a tener en cuenta: por un lado, estos 3.194 millones de pesos que recibirá la gestión brizuelista es un monto considerablemente superior al que recibirá la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2300 millones de pesos, distrito que cuenta con una población de varios millones de personas; Mauricio Macri si que podría presentarse como un discriminado.
Como sea, estos datos que comienzan a conocerse del Presupuesto 2011, que bien podrían considerarse como una buena noticia, halagüeños para la economía provincial, otra vez nos remiten a los cuestionamientos a la magra gestión que conduce Eduardo Brizuela del Moral. Es que con tantos recursos disponibles, a los que hay que sumarles otros miles de millones que ingresan anualmente por regalías y utilidades mineras, en las dos décadas que lleva gobernando el FCS, verdaderamente infames, solo se multiplicaron el número de pobres y excluidos.
A 20 años de consecutivos gobiernos radicales, con tan dolorosos resultados, bien podría decirse que los preceptos que llevaron al poder al FCS en 1991, solo fueron una promesa ilusoria sustentada en una ruptura dramática del tejido social; y que esa promesa incumplida hasta el hartazgo de honestidad en el manejo de los recursos públicos constituyó el núcleo todavía duro y persistente, de la exclusión de muchos asociada con una inédita concentración de la riqueza en unas cuantas familias acomodadas.
AP