China también discrimina a Catamarca

Las inversiones chinas en la Argentina crecen de modo importante; sin embargo no hay forma de que lleguen también a Catamarca. Con mucha responsabilidad en la cuestión, el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral bien podría acusar al gigante asiático de discriminación. 
lunes, 10 de enero de 2011 00:00
lunes, 10 de enero de 2011 00:00

Siempre en forma silenciosa. Muy pocas veces con anuncios resonantes, como fue la adquisición de la mitad de Bridas, una petrolera argentina clave, China ha ido ganando espacio en el país, a punto tal que ya está presente en casi todas las provincias argentinas, menos en Catamarca claro.

Sus movimientos son tan pausados como firmes y seguros. Y esa paciencia milenaria para hacer las cosas, que caracteriza a sus habitantes, también se ve reflejada en el mundo de los negocios.

¿Cuál es la estrategia que fundamenta su, cada vez, mayor presencia en el país? Sencillamente son consientes de que necesitarán de recursos clave para cubrir las necesidades de un territorio que concentra el 20% de la población mundial. Y que la continuidad de su crecimiento a tasas chinas dependerá en buena medida de estas materias primas esenciales.

La Argentina resulta ser el escenario ideal para cumplir esa misión. Incluso, su avance muestra que han ido más allá de esa premisa con la compra de compañías de logística.

Repasando el mapa de inversiones chinas, ninguna jurisdicción se escapa a la escalada oriental, salvo Catamarca y su minería, y eso que el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral se llena la boca con que se trata de una cuestión de Estado.

El sello del gigante asiático ya está marcado a fuego en la minería, producción de agrícola y ganadera, hidrocarburos, madera y biodiesel, entre otros tantos sectores.

Uno de ellos es el del petróleo, en donde no mostraron mayores reparos en desembolsar u$s 3.100 millones para hacerse del 50% de la mencionada Bridas, tras haberse frustrado su entrada en YPF. ¿Bajo qué nave insignia? CNOOC (China Nacional Oil Offshore Corporation).

Con este movimiento logró hacerse de la explotación de Cerro Dragón en Chubut (principal yacimiento de la Argentina) y de los derechos de extracción por 40 años sobre la totalidad de las reservas hidrocarburíferas de Santa Cruz.

Lo que sucede en el ámbito petrolero patagónico se traslada a otros espacios de producción. En la misma zona, por ejemplo, China ya hizo explícita su intención de avanzar sobre el gas de Tierra del Fuego.

En efecto, Tierra del Fuego Energía y Química (TDFEyQ), una empresa de capitales asiáticos -pese a su denominación local-, ratificó que en pocos meses comenzará a construir una planta que demandará una inversión de 600 millones de dólares.

Pero el aprovisionamiento de energía explica sólo una pequeña parte de su estrategia. La otra viene dada por la búsqueda de alimentos clave: en la Patagonia cerró un acuerdo con Río Negro para producir soja en 200.000 hectáreas irrigadas de manera artificial; por estos días, negocia pactos similares con las provincias de Corrientes, Chaco y Misiones para invertir en la producción de arroz, trigo y girasol, entre otros productos; en lo que hace a cítricos, aceite, ganado vacuno y porcino, su mirada se focaliza en Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa.

Según aseguran, las inversiones chinas nunca son al azar y siempre se realizan bajo un sentido estratégico, aunque claro, los estrategas del gigante asiático nunca deben haber evaluado toparse con un gobierno de la firmeza del de Eduardo Brizuela del Moral.

 

Comentarios