En lo que podría ser uno de los primeros coletazos de la crisis internacional, las empresas Alpargatas y Fiat anunciaron ayer que suspendieron sus producciones. Fiat luego anunció que reveía la medida, pero la que nos importa en Catamarca es Alpargatas, la empresa de calzado que tiene nueve plantas en la Argentina.
La suspensión la justificó en una reducción de las ventas frente a la caída de la demanda desde los países hacia donde exporta. Si bien desde la empresa aclararon que la medida es “transitoria” y que “responde a la habitual estacionalidad que se da en los negocios”, la misma generó preocupación política y gremial.
De los 5.800 empleados de la compañía perteneciente al grupo brasileño Camargo Correa, unos 2.500 recibieron un adelanto de sus vacaciones y otros 200 fueron suspendidos con goce de haberes.
En Catamarca, los afectados fueron 800 personas. No el gobierno de Eduardo Brizuela del Moral, que ni siquiera se pronunció sobre el tema. Otros gobernadores, con razón, salieron rápido a expresar su preocupación, palabras que luego se transforma en acciones.
Por caso, tras la confirmación de la paralización de la planta de Alpargatas, el gobernador justicialista José Alperovich salió a pedirle a la Casa Rosada que esté atenta a las repercusiones de los crujidos financieros internacionales en la economía nacional.
“Es preocupante el tema Alpargatas, y la fábrica Fiat en Córdoba también había suspendido gente; hay que seguir de cerca la crisis mundial para que no nos afecte”, dijo el mandatario K, quien a fines de agosto cosechó su re-reelección. “Si afecta a Brasil y está mal, vamos a tener estos coletazos, porque tengo entendido que Alpargatas tiene comercio con Brasil”, resaltó.
En Córdoba, en tanto, ayer finalmente Fiat dispuso levantar las suspensiones que había aplicado a 400 operarios de su planta mediterránea. “Atento a la paulatina superación de la falta de materiales y el otorgamiento de 7 mil licencias por parte del Gobierno de Brasil, Fiat Auto Argentina dispuso levantar las suspensiones anunciadas”, informó ayer la compañía.
“Yo pensaba que estas medidas o estas situaciones se iban a presentar más llegando a fin de año; esto marca una alerta”, había admitido horas ante el ministro de Industria cordobés, Roberto Avalle, frente a la desaceleración de la economía brasileña. Pero el funcionario de Juan Schiaretti remarcó que “no estamos viviendo una situación como la que nos tocó vivir en 2008”. “De ninguna manera se trata de una crisis profunda que pueda hacer peligrar las expectativas de desarrollo en el comercio bilateral el próximo año”, manifestó.
Son modos distintos de reaccionar de los gobernadores ante los problemas de sus provincias; a unas les va bien, mientras que a otras, siempre mal.