El empleo en negro llega al 42% en el interior del país

Un estudio del Instituto para el Desarrollo Social (IDESA) pone en evidencia las consecuencias negativas que tiene pensar y formular políticas públicas a medida de la Capital, menospreciando al interior del país.  
domingo, 31 de julio de 2011 00:00
domingo, 31 de julio de 2011 00:00

Una nueva encuesta del INDEC, que brinda información referida a pequeñas ciudades, cuantifica el notorio contraste entre la situación laboral del interior respecto a la de la ciudad de Buenos Aires, en la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU).

A través de esta iniciativa se relevan los mismos indicadores que la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) pero extendiendo la cobertura a los centros urbanos más pequeños. Mientras que la EPH cubre a los 31 aglomerados urbanos más grandes, este nuevo relevamiento capta información del total de la población urbana. En órdenes de magnitud, la EPH es representativa de aproximadamente 25 millones de habitantes urbanos, mientras que la EAHU lo es de 36,7 millones de personas.

La diferencia entre ambas encuestas la determina la gente que vive en el interior de las provincias. Es decir, gracias a este esfuerzo del INDEC, a partir de ahora se puede contar con información socioeconómica del interior más profundo del país. Así, es posible medir con objetividad las diferencias que se dan en el amplio territorio nacional. En materia de mercado de trabajo, según la EAHU, en el 3° trimestre del 2010 (último período disponible) se puede observar que:

- En la Ciudad de Buenos Aires, la tasa de empleo (es decir, la relación entre personas que tienen trabajo y personas mayores de 14 años) es del 62% y la incidencia del empleo no registrado del 25%.

- En los grandes aglomerados urbanos del interior, la tasa de empleo se reduce a 54% y la tasa de empleo asalariado “en negro” sube al 38%.

- En las pequeñas ciudades y pueblos del Interior, la tasa de empleo se reduce aún más, al 52%, y la tasa de empleo asalariado “en negro” sube al 42%.

Estos datos oficiales delatan una heterogeneidad impactante. En la Ciudad de Buenos Aires, dos tercios de la población mayor de 14 años trabajan y sólo un cuarto de los asalariados está “en negro”. En las pequeñas ciudades y pueblos del interior, sólo la mitad de los mayores de 14 años trabaja y, de éstos, prácticamente la mitad lo hace en la informalidad. Claramente, existen enormes diferencias en las oportunidades y la calidad de los empleos, fenómeno que se explicitaría con mayor contundencia si se corrigieran los indicadores por el empleo público espurio que prevalece en muchas zonas del interior.

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