Ruso desilusionado en Catamarca

Pasó la edición la Expolivo 2012, que tuvo sus cosas buenas y sus cosas malas. La mala organización, sumado a una escasa o nula difusión de las actividades programadas por parte del equipo de prensa del ministerio de Producción; lo bueno, que seguramente no costó tanto como años anteriores.
viernes, 28 de septiembre de 2012 00:00
viernes, 28 de septiembre de 2012 00:00

La desorganización era evidente, bastaba llegarse por las inmediaciones del hotel céntrico donde se realizó. La información que llegó a la población de las actividades programadas fue prácticamente nula.

Lo sufrieron en carne propia todos o casi todos los operadores traídos para que participen de las rondas de negocios. Especialmente uno, tal vez el más importante, un ruso llamado Konstantin Anastasiadis, un megamillonario empresario que entre sus bienes cuenta con una flota de barcos propia. 

No fue atendido ni saludado por ninguna de las principales autoridades de la provincia, ni siquiera el ministro de Producción Angel Mercado. El único que se sabe que lo saludó fue el secretario de Minería, Rodolfo Micone.

Através de su traductor, el empresario ruso hizo conocer su malestar por la desconsideración y especialmente la desorganización. El empresario ruso, un hombre verdaderamente importante, con inversiones en distintos lugares del mundo, no pudo cerrar ningún negocio concreto y no porque no tuviera intenciones de invertir.

Para colmo, su exposición fue programada para el cierre del evento, el último día, a ultima hora. No había prácticamente nadie en la sala donde expuso. Aunque el grupo de funcionarios que participaba de todas las charlas no era numeroso, apenas una decena de funcionarios se traslado cuando hablaba el ruso, a un lugar donde luego se supo que cocinaba un cheff de apellido Cormillot. Según dicen con cierta fama por el apellido.

Donde se realizó la demostración del cheff tampoco había un numero importante de publico, otra vez por falta de difusión de las actividades.

Lo que paso con el empresario ruso, que se fue mal, se comenta paso con muchos otros invitados. Lamentable, porque se trataba de potenciales inversores, que aunque el costo de su llegada no le costó a la provincia, difícilmente vuelvan.

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