Según los investigadores, "la importancia que asignan
los gobiernos provinciales dentro de sus presupuestos a la obra pública –medida
a través de la partida inversión real directa- es muy baja cuando se la compara
con la participación que adquieren otros rubros. Asimismo, se distinguen
fuertes heterogeneidades entre jurisdicciones y con marcadas caídas en
contextos recesivos”.
La inversión real directa incluye nuevas obras de
infraestructura y la compra de bienes de capital destinado a aumentar o reponer
el patrimonio de bienes de capital del Estado. Se convierte así en una variable
vital para el desarrollo económico y social de una determinada región.
Si se observa la evolución de esta partida mediante las
ejecuciones presupuestarias provinciales, se observa una exigua participación
dentro del total de erogaciones de los gobiernos subnacionales. Concretamente,
la representación de este rubro dentro del total de egresos se mantuvo en
promedio en torno al 14%. Dicho porcentaje registró el mínimo en 2003 cuando
fue del 10,9%, pasando a un máximo en el año 2007, con una proporción del
16,8%. De ahí en más comienza a caer para mantenerse estable los años 2009 y
2010, ambos con una proporción del 14,6%. En 2011 repunta la participación
hasta alcanzar un cociente del 15,2% y luego se observa una caída importante en
el año 2012 llegando al 13%, la tercera participación más baja desde el año
2003.
Estas oscilaciones muestran que la inversión pública es una
variable con comportamiento errático y pro-cíclico en Argentina, es decir, se
ejecuta mucha obra pública cuando los recursos y excedentes fiscales abundan y
se sub-ejecuta en períodos de escasez. También, la evolución de esta variable
está ligada tanto a los períodos electorales, esto es, aumenta en los
ejercicios que hay comicios y disminuye en los que no hay. En otras palabras,
los recursos de los que dispone cada jurisdicción influyen directamente en lo
que destina cada una a obra pública, siendo
Si se tiene en cuenta que en promedio los gastos en personal
equivalen al 51% de los gastos totales de las provincias, se concluye que la
participación de este rubro es cuatro veces más alta que la de la inversión en
obra pública en los gobiernos del interior. Por su parte, en términos absolutos,
las provincias destinaron en 2012 un monto de 198.435 millones de pesos a
gastos en personal y $34.606 millones a obra pública, es decir, la primera
cifra es casi seis veces superior a la segunda.
Desigualdades Provinciales
Por su parte, debe considerarse que no todas las provincias
están en igual situación sino que, por el contrario, se observan grandes
disparidades. Las jurisdicciones que en el año 2012 presentaron la mayor
proporción de inversión real directa en relación al gasto total ejecutado son: San
Luis (32,4%), Formosa (29,9%) y Santiago del Estero (28,4%). En el otro
extremo, las provincias con más bajo porcentaje de inversión fueron: Buenos
Aires (1,9%); Santa Fe (4%) y Neuquén (4,8%). En pocas palabras, la proporción
erogada por San Luis es 17 veces más elevada que la de Buenos Aires.