Sucede que, según
El pasado 12 de julio Cristina recibió a Vladimir Putin en
Luego, en agosto, fueron los ministros Débora Giorgi y
Carlos Casamiquela, quienes vieron una oportunidad inmejorable para que
Así, en su momento, la posibilidad de abastecer de alimentos
a un mercado de 140 millones de habitantes fue un tema que se debatió
internamente en el kirchnerismo y que la mayoría estuvo de acuerdo en salir a
conquistar.
Por esto, Giorgi y Casamiquela negociaron con las
autoridades rusas para aumentar las exportaciones de mandarinas, porotos de
soja, leche en polvo, uvas, naranjas, peras, duraznos, semilla de girasol y
limones, entre otros productos provenientes del campo.
A ambos ministros, inclusive, se los vio muy conformes con
la posibilidad de exportar hasta 60.000 toneladas de carne vacuna por año a
Rusia. Pero, enseguida, Axel Kicillof y Augusto Costa los dejaron en ridículo
cerrando los envíos al exterior para evitar una nueva suba de precios internos.
Como sea, lo concreto es que en las últimas horas se
incrementaron los recelos en el Gabinete dado que nadie -ni en Economía, ni en
Industria, ni en Cancillería, ni Agricultura y menos aún en Inteligencia- fue
capaz de anticipar el derrumbe del rublo y la caída de la economía rusa, que el
propio Putin estimó demandará no menos de dos años en recuperarse.
"El hecho de viajar a Rusia ameritaba al menos un
análisis de la situación económica actual; hoy quedamos expuestos a las
críticas por no contar con información técnica de valor", reconoció a este
medio un funcionario de segunda línea del Gobierno.
Impacto económico
En este contexto, ya nadie descarta que la crisis rusa
traerá consecuencias a la economía argentina. Es que la devaluación de más de
un 20% del rublo en apenas dos días pone en riesgo la competitividad de las
exportaciones locales.
En diálogo con LPO el economista Jorge Todesca comentó que
"las economías regionales ya venían con el agua al cuello por la falta de
competitividad que presenta el valor del dólar oficial y esta situación sin
dudas lo complica aún más".
Para tener una idea del impacto que puede llegar a tener la
crisis rusa, en 2013 dicho país importó carne bovina por u$s 2348 millones, al
tiempo que compró carne porcina por un total de u$s 1794 millones e adquirió
manzanas por u$s 796 millones.
"Tenemos 157.000 pequeños y medianos productores en
situación de riesgo", señaló Raúl Robín, presidente de Economías
Regionales de
En relación a las economías regionales, el caso más grave es
el de las mandarinas: en los diez primeros meses de 2014, más de la mitad de
las ventas externas se colocaron en
Otras frutas con un alto grado de exposición en el mercado
ruso son las peras (32% de las toneladas exportadas en enero-octubre de 2014 se
destinaron a ese mercado), uvas frescas (23%), ciruelas (18%) y limones (15%).
Por último, otros alimentos que dependen del mercado ruso
son los quesos (26% del total de las colocaciones en lo que va del presente
año) y los ovoproductos (23%).