También, como cada año, se produce la incertidumbre por los
precios que fluctúan de acuerdo a los vaivenes del mercado o de los intereses
particulares que no se cansan de especular, siempre en perjuicio de los
productores.
Las monedas que los agricultores del membrillo estaban
acostumbrados –o resignados- a cobrar, se vieron de pronto modificadas por el
precio que impuso el Ministerio de Producción de la provincia, en una
operatoria que elevó el precio a 1 peso, en contraposición de los miserables
centavos que se pagaban, produciéndose un movimiento poco usual en la
compra-venta del producto que provocó que el comprador particular adaptara su
oferta, al precio impuesto por el Gobierno de la Provincia.
Definitivamente, en esta cuestión, además de ser un acto de
clara justicia social, los únicos favorecidos son los pequeños productores que
este año, nuevamente sus cosechas tendrán el valor agregado y un precio razonable, es decir, 1 peso o 1,20,
que de hecho será todo un récord, mostrando que la intervención
bienintencionada del Estado siempre será beneficiosa.