El Impuesto Adicional de Emergencia sobre el Precio Final de
Venta de Cigarrillos fue creado a mediados de la década del noventa con una alícuota
del 21% sobre el precio de venta. Fue posteriormente modificado para extender
su vigencia y a través de un decreto, del año 2000, se plasmó un programa de
reducción del tributo para dejarlo en el 7% desde febrero de 2001. De todas
formas, cada año el Ejecutivo debe prorrogar, por decreto, ese nivel de
impuesto, para que no salte al 21% original.
Entrado el mes de febrero, pasado un mes de la caída del
decreto correspondiente a 2014 y pese a que la norma fue prorrogada ya por más
de una década, los productores nucleados en la Federación pidieron definiciones
"para llevar alivio y previsibilidad al sector", indican. Un
incremento del impuesto sería "un serio perjuicio para la producción
agrícola del tabaco en Argentina, al generar una disminución millonaria en los
ingresos del Fondo Especial del Tabaco (FET)".
Según la misiva dirigida al Ministerio de Economía, el FET
significa "una ayuda invaluable para todas las provincias productoras de
tabaco (Misiones, Corrientes, Chaco, Tucumán, Catamarca, Salta y Jujuy) por
cuanto es una actividad que tiene una importancia superlativa tanto en la
generación económica y el desarrollo social de las comunidades, como así
también en la constitución del producto bruto geográfico de las Provincias
Productoras".
Pedro Pascuttini, Presidente de la Cámara de Tabaco de Jujuy
agregó que "los productores de las provincias tabacaleras estamos
expectantes de que el gobierno nacional firme el decreto que mantiene el
impuesto al 7%, tal como viene haciendo desde el año 2000".
Explicó, además, que el cultivo de tabaco es un actor
esencial para el desarrollo de las provincias del NOA y NEA, donde genera
recursos, trabajo y moviliza las economías regionales.
"El tabaco representa uno de los principales sectores
agrícolas del país del cual dependen aproximadamente 1 millón de personas para
su subsistencia", aseguró.
El tabaco es el principal demandante de mano de obra por
unidad de superficie del sector agropecuario, con alrededor de 120 a 170
jornales por hectárea, según zonas, y supera de manera rotunda otros cultivos
como la soja, el trigo o el maíz,que necesitan 0,44 jornales por hectáreas,
indicó Pascuttini.
En febrero del año pasado, el Gobierno, a través del por del
decreto 111/2014 publicado en el Boletín Oficial prorrogó la baja de la
alícuota con vigencia desde el 1º de enero de 2014 hasta el 31 de diciembre
último. Entre los considerandos, destacó que la medida se tomó "de acuerdo
con los informes técnicos pertinentes, teniendo en cuenta las metas de
recaudación del Gobierno Nacional y con el objeto de lograr un equilibrio
razonable entre las distintas partes que operan en el campo productivo del
sector tabacalero".
Por las condiciones del sector, los productores esperan que
se mantenga este nivel de impuesto en 2015.
Fuente: El Cronista