Los "nativos digitales” son quienes crecieron en un entorno
tecnológico y esto agrega importantes cambios culturales reflejados en los
hábitos de consumo como en el campo de las ventas de los juguetes.
En la actualidad, los niños están expuestos a los estímulos
digitales, con el acceso a las apps y gadgets cuyo uso debe regularse para
evitar que su entorno se convierta en una burbuja tecnológica y no caer en el
famoso "chupete electrónico”.
La Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines
(AADEJA) señala que los niños en la actualidad consumen los juguetes
"tradicionales” hasta los 10 años aunque destaca un gran crecimiento del
segmento desde los recién nacidos a los 3 años.
Por su parte, los preadolescentes cuentan con teléfonos
celulares desde muy pequeños y por ende están expuestos a las pantallas desde
una corta edad y los "juguetes tradicionales” ya no tienen para ellos el mismo
nivel de interés que hace algunos años.
"El juego es constitutivo y fundamental para el desarrollo
de los niños. Un niño que no juega es un niño que podría tener problemas en el
desarrollo; los juegos tradicionales en este sentido son fundamentales para dar
lugar al ‘como si’, a que los niños imaginen y puedan crear un mundo simbólico”
sostiene Melina Hoijemberg, Lic. en Psicología (UBA, MN 55100), quien trabaja
en el ámbito educacional y clínico con niños.
¿Cuál es el rol de los juguetes tradicionales frente al
avance tecnológico? Carlos Restaino, Director Ejecutivo de AADEJA, afirma que
su papel central sigue siendo "la estimulación de distintas funciones en los
niños y dependiendo de la edad y de la etapa de desarrollo en la que estén,
puede tratarse de funciones sensorio-motoras, juegos simbólicos, o juegos
reglados que trabajan sobre los límites -lo que se puede y lo que no -”.
La entidad se acerca más a la visión de los educadores que a
la de los empresarios y consideran erróneo el concepto de "juguetería
electrónica” que hace pocos años fue impulsado por campañas de marketing y
publicidad: las tablets, celulares y consolas no cumplen la misma función de un
juguete.
"Estamos a favor de modernizar e incorporar tecnología de
punta al sector, sea a nivel productivo como en el diseño de productos. Ya
existen juguetes que incorporan atractivos tecnológicos como la interactividad,
pero siempre es fundamental que permita que el niño pueda "jugar” en el sentido
más primitivo de la palabra, y dar rienda suelta a su imaginación” finaliza
Restaino.
Fuente: Télam