El coordinador nacional de vinculación tecnológica del INTA
Adolfo Cerioni y el investigador Castelar Juan Carlos Salerno expusieron en el
encuentro sobre "Generación de conocimientos y tecnologías para el control del
picudo del algodonero”, los avances del trabajo para contar con una semilla
transgénica que contrarreste los daños del picudo algodonero.
Esta investigación de más de seis años se encuentra en la
etapa de prueba y desarrollo para que en 2020 las provincias algodoneras puedan
contar con la semilla de fabricación nacional para frenar la plaga y proteger
el textil.
"Hemos individualizado los genes que dificultan el
crecimiento digestivo del picudo, el tema pasa ahora por la formulación para
hacer presentable ese producto y poder aplicarlo, en dos años podremos estar
experimentando con las primeras especies”, explicó Cerioni.
El especialista pidió cautela para no acelerar los tiempos
de la investigación. "En 2018 estaríamos teniendo las primeras plantas para
ensayos. Si todo marcha bien, recién en 2020 o 2021 estaríamos teniendo una
planta a disposición de los productores”, señaló.
No obstante anticipó que otras estrategias estar disponibles
en menor tiempo, como el mejoramiento genético de una planta de algodón con
modificaciones en el lugar donde se aloja el picudo, de manera tal que lo
desprotegería para el control de productos químicos. "Esta variedad de algodón
podría estar disponible para los productores dentro de dos o tres años”,
sostuvo.
Del encuentro que se realizó en el Centro Regional
Chaco-Formosa del INTA en Resistencia, participaron los ministros de Producción
de Chaco Gabriel Tortarolo y de Formosa Raúl Quintana, el subsecretario de
Cultivos Industriales y delegado de la zona Norte de Santa Fe José Luis Braidot
y Oscar Martínez.
También estuvieron presentes el subsecretario de Agricultura
Jorge García y el director de Algodón Guido Copetti, así como los directores y
técnicos de las EEA de Sáenz Peña, Colonia Benítez y Las Breñas, entre otras
localidades.