Sin embargo, el 17% de su población no posee ese líquido en
forma potable y más de la mitad no cuenta con cloacas. Para solucionar estos
problemas y otros (como inundaciones o mayor riego para zonas agrícola), el
Gobierno anunció ayer el lanzamiento de un "plan nacional de aguas".
El ministro del Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio,
prometió que se destinarán $ 208.000 millones hasta 2019 para una serie de
mejoras. Durante este año, la partida será de $ 80.000 millones.
El principal eje se ocupará de agua potable y saneamiento.
El objetivo es que todo el país tenga acceso a un fluido listo para beber, que
hoy alcanza al 83% de los hogares. En cuanto a las cloacas, las poseen un 45%
de los argentinos y el Gobierno quiere llegar a un 75% de hogares cubiertos.
Durante esta gestión, se destinarán $ 126.000 millones al proyecto.
Con jefes sindicales presentes, cientos de afiliados al
gremio, varias delegaciones de gobiernos provinciales, el Poder Ejecutivo abrió
el remozado salón del Palacio de Aguas Corrientes para este anuncio.
El edificio fue la primera sede de Obras Sanitarias y es una
construcción de 1894, que en su interior posee exquisitos vidrios hechos a
medida, que fueron traídos desde Inglaterra. Aunque la concurrencia superaba las 500 personas, los funcionarios no
dudaron en ceder el micrófono y habilitar preguntas a los asistentes.
El Poder Ejecutivo aclaró que podrá cumplir el 40% del
objetivo de cloacas en su mandato. El plan a largo plazo requerirá una
inversión de US$ 21.000 millones. Hasta 2019, el equipo de Frigerio promete la
construcción de
Mientras automotrices como Toyota estudian la utilización de
agua como combustible para sus coches (eliminarían vapor y mitigarían los
efectos del cambio climático), el Gobierno se plantea otro uso del agua.
"Cuando le exportamos soja a China, le estamos exportando paquetitos de
agua. Porque China posee la tierra, la tecnología, lo que no tiene es el agua
para esa soja", grafica Bereciartura. En ese carril, vendrá el
"aprovechamiento múltiple del agua". Son $ 45.000 millones en los
próximos 4 años y US$ 10.000 millones a largo plazo. Son proyectos "para
retención de crecidas" o generación de energía eléctrica, como la represa
Chihuido.
El Gobierno sumará los presupuestos de Aysa (facturará más
de $ 28.000 millones con los recientes aumentos) y otras dependencias para
estas obras. También recurrió a financiamiento de organismos multilaterales.
Bereciartua, un ex rector del ITBA, fundó una empresa y
tiene posgrados en Estados Unidos y Alemania, cree que se pueden desarrollar sistemas
de riego para
Habrá $ 22.000 millones para "incrementar la protección
a los vecinos mediante obras hidráulicas, sistema de alerta de controles y
planes de contingencia", dice. El costo total a largo plazo supera los US$
10.000 millones.
Fuente: Clarín