Septiembre tuvo la particularidad de que tanto la Canasta
Básica Alimentaria, que determina el umbral de indigencia, como la Canasta
Básica Total, que fija el límite a partir del cual una familia es pobre en
términos de ingresos, experimentaron una variación con respecto a agosto de
1,4%, cinco décimas porcentuales por debajo de la tasa media de inflación.
Semejante brecha, que también se extendió a la variación de
esas canastas de referencia en los pasados doce meses se explicó por los
aumentos autorizados en los servicios de medicina y educación privadas,
principalmente, a los cuales no acceden los sectores con ingresos muy por
debajo del promedio nacional.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA) para una familia tipo,
que se ha determinado tomando en cuenta los requerimientos normativos
kilocalóricos y proteicos imprescindibles para dos adultos de entre 30 y 60
años, de actividad moderada, y dos menores de 10 años, cubra durante un mes
esas necesidades, fue valuada por el Indec en $6.332,62, equivalente a $211,10
por día. Ese es el ingreso mínimo que debió sumar el grupo habitacional para no
caer debajo del umbral de indigencia.
La suba interanual fue de 19,8%, unos cuatro puntos
porcentuales menos que la tasa de inflación.
En tanto la Canasta Básica Total (CBT) que agrega a la CBA
el efecto de los servicios básicos públicos y privados, ascendió a $15.451,58,
unos $515 por día. Acumuló un incremento de 22,3% respecto de un año atrás.