Según datos del sector, las reservas para la temporada estival han caído un 20% en comparación con 2024. En Buenos Aires, la ocupación de los hoteles de tres y cuatro estrellas ha disminuido un alarmante 34%. La causa principal de esta baja es la falta de poder adquisitivo de los argentinos, afectados por una recesión económica y la alta cotización del dólar.
Un estudio de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) reveló que el 50% de los argentinos no planea vacacionar debido a la falta de dinero. En este contexto, Brasil se perfila como el destino predilecto para quienes optan por viajar al exterior, concentrando el 50% de las búsquedas de los argentinos para el verano 2025, según datos de Despegar.
La diferencia en los precios juega un papel clave. En comparación con Argentina, Brasil ofrece precios considerablemente más bajos en productos de primera necesidad y servicios turísticos. Esto, sumado a la accesibilidad de vuelos directos y pagos en cuotas sin interés, ha hecho que el país vecino se convierta en una opción más asequible para los turistas argentinos. Además, plataformas como Belo han informado un aumento del 50% en usuarios argentinos, reflejando la creciente popularidad de Brasil.
Con una crisis turística a la vista y un fuerte competidor como Brasil, el futuro del turismo argentino dependerá de una rápida adaptación y de una estrategia efectiva para recuperar a los viajeros nacionales e internacionales. El verano de 2025 será crucial para el sector, que enfrenta el reto de reinventarse ante las dificultades económicas y la competencia internacional.