La medida, implementada en agosto, había sido un alivio para quienes tenían billetes dañados, manchados o rotos, pero con el vencimiento original a fin de año, la autoridad monetaria decidió prorrogarla debido al éxito que tuvo en bancos públicos y de menor tamaño.
El cambio gratuito, que evita el gasto de enviarlos a la Reserva Federal de Estados Unidos para su procesamiento, también incluye billetes deteriorados, siempre y cuando no estén tan dañados como para perder más de la mitad de su valor. De esta forma, los argentinos tienen más tiempo para poner al día sus billetes en mal estado sin enfrentar cargos adicionales.
Esta prórroga ofrece un respiro para quienes no habían podido regularizar su dinero a tiempo, y se convierte en una opción práctica en un contexto económico incierto. Sin embargo, no todos los bancos y casas de cambio aceptan estos billetes deteriorados, lo que hace que esta medida sea de especial interés para quienes aún no han cambiado su dinero.