Según el organismo, la actividad económica creció 0,5% en septiembre respecto de agosto y registró un aumento interanual del 5%. No obstante, el repunte convive con un retroceso del empleo formal y con salarios que continúan perdiendo poder adquisitivo.
Cecilia Boufflet, columnista especializada en economía en Infobae en Vivo, analizó el escenario y advirtió que, pese al crecimiento del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), “la recuperación es profundamente heterogénea”.
“Hay sectores que subieron mucho y otros que siguen en caída, como la industria y la administración pública”, explicó. Según la periodista, el promedio de crecimiento interanual del 5,2% oculta diferencias notables entre ramas productivas.
Entre los rubros que impulsan el repunte se destacan la pesca —con un salto del 58% interanual— y la intermediación financiera, que creció 40%. Sin embargo, Boufflet aclaró que “el promedio es engañoso”: gran parte del aumento se debe al piso muy bajo del año pasado, más que a un avance sólido.
En contraste, la industria manufacturera cayó 1,1%, y aunque actividades como la minería, el turismo, la construcción y el mercado inmobiliario muestran avances, “varios sectores siguen lejos de recuperar los niveles previos a 2022”, remarcó.
A pesar de que hoy solo dos rubros aparecen en rojo, Boufflet recordó que “hace apenas unos meses la mitad estaban en caída”. El problema de fondo, señaló, es que esa mejora no se traduce en generación de empleo.
Un mercado laboral que se achica
La periodista puso el foco en los datos laborales más recientes: solo en agosto se perdieron 13.100 empleos registrados, de los cuales 10.600 corresponden al sector privado. “Es una caída pequeña dentro de una masa de casi 11 millones de trabajadores, pero la suma de pequeñas pérdidas mes a mes refleja un deterioro constante”, dijo.
El panorama empeora al mirar el desempeño en el último año: entre agosto de 2023 y agosto de 2024 se destruyeron 33.000 empleos formales. Y si la comparación se hace contra noviembre de 2023, la pérdida supera los 220.000 puestos.
“La economía crece, pero el empleo formal sigue bajando. Hay menos empleo de calidad aun con recuperación”, detalló Boufflet.
Un estancamiento estructural
Para la columnista, el problema responde a un patrón histórico del comportamiento económico argentino: “El crecimiento tiene forma de serrucho. Cuando sube un 1 o 2%, al año siguiente cae un 3%. Si mirás la serie larga, lo que ves es estancamiento. Esto lleva más de diez años”.
Además, enumeró factores coyunturales que agravaron la situación este año: tasas de interés en alza, caída de la demanda de pesos y parálisis de decisiones durante el proceso electoral.
Boufflet también marcó diferencias ideológicas con respecto al rol del salario mínimo: “Para el Gobierno, un salario mínimo bajo no es un problema, sino parte de su filosofía económica. Creen que si se eleva demasiado, genera desempleo. Hoy, en la práctica, solo funciona como referencia para planes sociales y jubilaciones”.
Finalmente, sintetizó el desafío central del mercado laboral: “Los que crecen son los monotributistas y los empleados públicos; el sector privado retrocede. Y no hay economía sostenible sin empleo privado”.
“Si la economía crece, ¿por qué no crece el empleo? Esa es la pregunta de fondo que el equipo económico todavía no responde”, concluyó.