La razón principal es la suba global de las memorias DRAM y NAND, componentes esenciales para todos los smartphones, impulsada por la demanda de inteligencia artificial.
El decreto que eliminaba parcialmente los aranceles abría la expectativa de rebajas de hasta un 40% en los precios de los equipos importados. Sin embargo, según las empresas del sector, la reducción real será mucho más limitada, cercana al 8%, y no alcanza a contrarrestar el aumento explosivo en los costos de los chips.
La demanda global vinculada a la inteligencia artificial —de compañías como NVIDIA y fabricantes de infraestructura como Western Digital— ha acaparado DRAM y 3D NAND, necesarios para centros de datos donde se entrenan modelos de IA. Esto provocó un aumento sin precedentes en los precios: un chip DDR5 de 16 GB pasó de 6,84 dólares en septiembre a 27,2 dólares en diciembre, con picos de hasta 37 dólares.
Samsung y SK Hynix, dos de los principales productores mundiales, anticiparon incrementos de hasta 30% para el último trimestre de 2025. Jean-Pierre Cecillon, director de Kingston Sudamérica, advirtió que “hay una demanda que avanza demasiado rápido contra una oferta sin capacidad de reacción”.
En Argentina, algunas marcas aplicaron descuentos parciales por la baja de aranceles, pero el efecto se ve neutralizado por el aumento internacional de los componentes. Incluso las fábricas locales en Tierra del Fuego negocian nuevas escalas de precios para modelos de 64 GB, 128 GB y 256 GB, cuyos costos dependen casi en su totalidad del mercado global.
Los analistas anticipan que esta presión sobre los precios continuará durante 2026, afectando no solo a celulares, sino también a notebooks, consolas y unidades SSD. Como alternativa, la industria busca potenciar el almacenamiento en la nube para disminuir la dependencia de memorias físicas, aunque esto implicaría costos adicionales y un cambio en los hábitos de consumo.
Por ahora, la conclusión es clara: aun con la eliminación de aranceles, la mayor crisis de memoria en tres décadas mantendrá a los celulares argentinos lejos de las esperadas rebajas.