ECONOMIA

Moody’s abre la puerta a una mejora de la calificación crediticia de Argentina, pero con cautela

La agencia internacional destacó señales positivas en la economía argentina y anticipó que el crecimiento podría rondar el 4% en 2025. Sin embargo, advirtió que cualquier mejora será gradual.
domingo, 11 de mayo de 2025 12:08
domingo, 11 de mayo de 2025 12:08

En un contexto de reacomodamiento económico y señales de recuperación, Moody’s Investors Service dejó abierta la posibilidad de mejorar la calificación crediticia de Argentina, aunque de forma progresiva. Así lo afirmó Jaime Reusche, vicepresidente senior de la agencia, durante un evento realizado este martes en Buenos Aires.

“Es posible que se dé un nuevo aumento de la calificación de Argentina, pero va a ser bastante gradual”, sostuvo Reusche ante empresarios y analistas financieros. La advertencia se da en un marco en el que el país intenta reconstruir su credibilidad financiera tras años de restricciones cambiarias, defaults y alta inflación.

Proyección de crecimiento y señales económicas

Moody’s proyecta que la economía argentina crecerá un 4% en 2025, un punto por debajo del consenso del mercado, que prevé una expansión del 5%. Si bien las proyecciones son optimistas en comparación con años anteriores, la agencia mantiene un enfoque prudente y sigue de cerca la implementación de reformas económicas estructurales.

El posible cambio en la calificación dependerá, según Reusche, del ritmo y la consistencia de las políticas macroeconómicas. Entre los factores clave figuran:

  • La sostenibilidad fiscal.
  • La estabilidad del tipo de cambio.
  • El desempeño del sector externo.
  • La reducción de la inflación.

¿Por qué importa la calificación crediticia?

La calificación de Moody’s es una herramienta clave para los inversores internacionales, ya que indica el nivel de riesgo de un país al momento de invertir o prestar dinero. Una mejora en esta calificación permitiría a la Argentina acceder a financiamiento en mejores condiciones, lo que impactaría positivamente en el desarrollo económico, la inversión privada y el mercado de deuda.

Actualmente, la calificación soberana del país se mantiene en niveles especulativos, lejos de la categoría de “grado de inversión”. Por eso, cualquier mejora, por mínima que sea, representaría un paso hacia la normalización financiera y la reinserción plena en los mercados globales.

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