La cifra, confirmada por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), se suma a una seguidilla de pagos que mantiene en alerta a los analistas económicos, en un contexto donde las reservas del Banco Central siguen siendo limitadas y el país transita un proceso de ajuste y reordenamiento financiero.
Un calendario exigente
Además del giro de este viernes, Argentina deberá abonar otros US$861 millones el 1º de agosto y US$883 millones el 1º de noviembre, todos correspondientes a intereses del préstamo con el organismo multilateral. Solo en febrero pasado, ya se habían pagado US$593 millones por el mismo concepto.
Desde la firma del acuerdo en 2018, el país ya abonó más de US$11.400 millones en intereses y cargos financieros. De mantenerse el esquema vigente, el total ascenderá a unos US$30.000 millones hacia 2030, según estimaciones del propio FMI, de los cuales aproximadamente US$18.600 millones se concentrarán entre 2025 y el final de la década.
Un acuerdo que condiciona
El préstamo stand-by negociado con el Fondo fue el más grande otorgado en la historia del organismo, y desde su firma ha condicionado buena parte de la política económica de los gobiernos sucesivos. Hoy, la gestión de Javier Milei encara una etapa de fuerte disciplina fiscal, alineada con las metas del FMI, mientras avanza en la búsqueda de renegociaciones que permitan mayor flexibilidad.
En este marco, el costo de la deuda no es solo financiero, sino también político y social. Cada pago refuerza las tensiones entre la necesidad de estabilizar las cuentas públicas y la urgencia de reactivar una economía que aún muestra signos de recesión.