Según datos del INDEC, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) tuvo una deflación del 0,4%, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) se incrementó apenas un 0,1%, frente a una inflación general del 1,5%.
Estos indicadores, fundamentales para medir los niveles de pobreza e indigencia, evolucionaron por debajo del índice de precios al consumidor no solo en el mes, sino también en lo que va del año y en la comparación interanual. En los últimos doce meses, la CBA subió 29,3% y la CBT 30,5%, mientras que la inflación acumulada fue de 43,5%.
Desde el Gobierno no tardaron en celebrar los datos. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, escribió en X:
"Inflación minorista Mayo: 1,5%. Canasta Básica Alimentaria: -0,4%. Canasta Básica Total: 0,1%. Sin cepo, corrigiendo precios relativos y con la economía creciendo al 6% anual".
¿Se reduce la pobreza?
Según el econometrista Martín Rozada, con los valores actuales de la CBT, la pobreza proyectada para el semestre diciembre 2024 – mayo 2025 sería del 34,7%, lo que implicaría una baja respecto del 38,1% informado oficialmente para el segundo semestre de 2024. Esto podría marcar un punto de inflexión luego de años de subas ininterrumpidas en los niveles de pobreza.
“En ambos casos, se trató de las variaciones más bajas desde que comienzan las series actuales en 2016”, destacaron desde el Ministerio de Economía.
¿Pero alcanza con esto?
Pese al optimismo oficial, los ingresos siguen sin alcanzar para cubrir las necesidades básicas. En mayo, una familia tipo necesitó $1.110.624 para no ser pobre y $500.281 para no caer en la indigencia. Un adulto necesitó $359.425 para mantenerse sobre la línea de pobreza y $161.903 para evitar ser indigente.
Para el sociólogo Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA), los datos son positivos, pero advierte que el cambio de sistema de precios no se refleja de manera realista en todas las canastas.
“Es probable que el gasto alimentario se alivie, pero no así el de servicios como alquiler, luz, gas o comunicaciones”, explicó.
Una mejora desigual y frágil
Desde el Instituto Idesa, la economista Ana Viganó señaló que la baja en la CBA responde en parte a factores estacionales y que el freno de la CBT es resultado de una desaceleración general de la inflación, que en mayo fue la más baja en cinco años. Sin embargo, advirtió que para que esta tendencia se sostenga, “es necesario avanzar en una reforma estructural del Estado”.
Mientras los datos técnicos muestran una mejora, el consumo sigue débil. No hay explosión de demanda, sino una reconfiguración de los gastos, más orientados a servicios esenciales y pagos fijos.
En resumen:
- CBA: -0,4% mensual
- CBT: +0,1% mensual
- Inflación: 1,5%
- Línea de pobreza para una familia: $1.110.624
- Línea de indigencia: $500.281
Aunque las cifras oficiales muestran señales positivas, la recuperación no es pareja y las dificultades para cubrir necesidades básicas siguen presentes. La gran incógnita es si esta tendencia representa el inicio de una mejora sostenida o una calma temporal en medio de la tormenta económica.