- 3 de cada 10 argentinos gastan más de lo que ganan
- 4 de cada 10 no logran ahorrar nada al mes
- Apenas el 28% consigue guardar dinero, muy por debajo de los niveles de países como Brasil, México o Colombia.
Una economía personal en tensión
El desequilibrio financiero se convirtió en norma. La mayoría de los hogares no puede prever ni responder ante imprevistos. Aunque en 2024 el foco fue reducir gastos, en 2025 se intenta recuperar consumos básicos, como carnes y lácteos, y se busca mantener ciertos gustos esenciales.
Mecanismos como el cashback o los descuentos masivos en supermercados son clave: el 91% de las categorías creció gracias a promociones y el volumen vendido con rebajas subió un 110%. El consumo se racionaliza, pero no se abandona.
Turismo: deseo y estrategia
Según Booking.com, el 42% de los argentinos viaja en temporada baja, el 27% planifica con antelación y el 24% elige transportes más baratos. La creatividad y la organización son herramientas fundamentales para mantener algo de esparcimiento sin agravar el presupuesto familiar.
Ahorro: una meta lejana
El ahorro no solo está limitado por bajos ingresos, sino también por una estructura económica restrictiva. Comprar una propiedad, por ejemplo, es casi imposible para quienes no tienen capital previo. Buenos Aires es hoy la cuarta ciudad más cara de América Latina en dólares, con US$ 2.586 por metro cuadrado.
Malestar emocional y estrés financiero
El estrés económico también impacta en la salud mental:
- El 90% de los trabajadores sufre síntomas de estrés.
- El 42% se siente ansioso o preocupado.
- Solo el 21% logra ahorrar, pero el 88% se da “gustos” para levantar el ánimo.
- Esta conducta de consumo emocional, aunque alivia momentáneamente, puede profundizar el endeudamiento.
Expectativas y polarización
Pese al contexto, 69% de los argentinos mantiene esperanza en una mejora económica, aunque frágil. La inseguridad (42%) superó por primera vez a la inflación como principal preocupación.
Finalmente, el informe destaca una creciente despolitización en las conversaciones públicas y el marketing: el 73% cree que es difícil hablar de política sin entrar en conflicto, lo que refuerza una sociedad que quiere avanzar, pero todavía está atada a la incertidumbre.