Bajo el lema “La salud no se vende, se defiende”, exigen la renuncia inmediata de las autoridades del hospital y el fin del vaciamiento que afecta a la salud pública argentina.
Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE, afirmó que el reclamo trasciende lo salarial: “El Garrahan es un símbolo en la atención de la infancia en todo el país. Hoy estamos luchando por su supervivencia”. Los trabajadores denuncian un vaciamiento progresivo: falta de insumos, reducción de personal y salarios por debajo de la canasta básica.
En paralelo a un paro total de actividades, la movilización sumará el apoyo de sindicatos de otros sectores: educación, ciencia, cultura y diversos gremios golpeados por despidos y recortes. Gerardo Oroz, secretario adjunto, advirtió que “esta marcha es solo el comienzo de un plan de lucha nacional contra el ajuste”.
La protesta, que se espera multitudinaria, apunta directamente al Gobierno nacional y reclama el fin de las políticas que “desmantelan el sistema de salud pública”, afectando a millones de argentinos. La CGT, mientras tanto, se mantiene al margen.
En definitiva, el Garrahan se transforma una vez más en el epicentro de un reclamo que interpela no solo a los trabajadores del hospital, sino a toda la sociedad. En sus pasillos se atienden niños de todo el país; en la calle, ahora, se defiende su futuro.