El país registró un incremento interanual del 11,7%, ubicándose al tope del ranking internacional y destacándose entre los principales productores mundiales.
Comparación internacional
El relevamiento de OCLA incluye un conjunto de países que representan más del 55% de la producción mundial de leche. En promedio, estas naciones lograron un crecimiento modesto del 1,05%, muy por debajo del desempeño argentino.
Factores del crecimiento argentino
El informe de OCLA señala que el notable desempeño de Argentina en este período se explica, en parte, por una recuperación tras la fuerte caída registrada en los primeros meses de 2024. La lechería nacional logró estabilizar su producción y mejorar la eficiencia en distintos eslabones de la cadena productiva, desde el tambillo hasta la industria de derivados lácteos.
Expertos destacan que este crecimiento no solo refuerza la posición de Argentina en el mercado internacional, sino que también impacta de manera positiva en el sector agroindustrial y el empleo rural, generando oportunidades en la economía interior y en las exportaciones de productos lácteos.
Perspectivas y desafíos
Si bien los números son alentadores, los especialistas advierten que el país debe mantener políticas de apoyo al sector para sostener la expansión. Entre los desafíos figuran la estabilidad de los precios internos, la reducción de costos de producción y la adaptación a los estándares internacionales de calidad y sustentabilidad.
Con este crecimiento, Argentina no solo consolida su liderazgo regional, sino que también se posiciona como un actor clave en la producción global de leche, marcando un diferencial frente a otras economías que enfrentan retrocesos o crecimientos moderados en la producción láctea.