Superávit exportador y riesgos internos

Argentina crece en petróleo y gas para exportación, pero el suministro doméstico muestra señales de colapso

Gerardo Rabinovich, vicepresidente del Instituto Mosconi, advierte sobre una “doble velocidad” en el sistema energético argentino: expansión sostenida de la producción para exportación y deterioro crítico de la infraestructura y abastecimiento interno.
miércoles, 27 de agosto de 2025 12:59
miércoles, 27 de agosto de 2025 12:59

El sector energético atraviesa un escenario de contrastes: mientras la producción de petróleo y gas en Vaca Muerta apunta a alcanzar 1 millón de barriles diarios para exportación, la infraestructura interna y la distribución eléctrica y de gas enfrentan saturación y obsolescencia.

Según Rabinovich, el sistema opera a dos velocidades: picos de demanda récord —como los 30.257 MW alcanzados en febrero de 2025— que requieren importación de electricidad desde Brasil, caída del consumo residencial y ausencia de nuevas centrales capaces de aliviar la carga para el próximo verano. Las represas del río Santa Cruz, acuerdos energéticos con China y la expansión de redes de alta tensión permanecen atrasadas, mientras los gasoductos presentan cuellos de botella que limitan el abastecimiento interno y la capacidad de exportación.

En contraste, el upstream de petróleo y gas sigue dinámico: las operadoras privadas invierten en oleoductos y evacuación de crudo hacia la costa atlántica y el mercado global, beneficiándose de los precios internacionales superiores a 60 dólares por barril. Sin embargo, los costos crecientes y la volatilidad global representan amenazas latentes.

Rabinovich advierte que, sin un marco regulatorio sólido y una mejora sustancial en infraestructura, la expansión exportadora corre el riesgo de profundizar la crisis del suministro interno, dejando al país con energía disponible para vender al exterior, pero con un mercado doméstico en “punto muerto”.

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