En medio de un escenario desfavorable para el sector cárnico argentino, Chile suspendió la importación de carne bovina desde Argentina como respuesta a una reciente desregulación aplicada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa).
El conflicto surgió a raíz de la Resolución 460/2025, mediante la cual el Gobierno argentino autorizó, tras 22 años, el ingreso de carne bovina con hueso —proveniente de zonas libres de fiebre aftosa con vacunación— a regiones patagónicas que hasta ahora se mantenían libres de fiebre aftosa sin vacunación, una distinción clave en términos sanitarios internacionales.
La medida provocó la inmediata reacción del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile, que a través de la Resolución 5952/2025 dejó sin efecto el reconocimiento sanitario otorgado previamente a las zonas patagónicas argentinas. En consecuencia, se suspendió la importación de animales y productos de origen animal que requerían dicho estatus sanitario.
El rechazo chileno alcanza a zonas específicas de Neuquén y Río Negro. En Neuquén, se pierde el estatus sanitario en todo el territorio al norte del río Barrancas y al este del límite con Río Negro, con una única excepción en el área entre Cutral-Có y Añelo. En Río Negro, se ve afectada toda la margen sur del río Negro, salvo algunas regiones puntuales como Valle Azul y San Antonio Oeste.
Esta decisión ocurre en un contexto delicado para la industria exportadora de carne argentina, que ya venía en caída. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante el primer semestre de 2025 la Argentina fue el único país del Mercosur que redujo sus exportaciones de carne bovina, con una baja del 16,4% respecto al mismo período de 2024.
Aunque junio mostró una leve recuperación con 61.500 toneladas exportadas —12,7% más que en mayo y 4,5% más que en junio de 2024—, el volumen acumulado sigue siendo inferior al de años anteriores, sumando 312.600 toneladas de carne refrigerada y congelada.
La suspensión chilena agrava el panorama comercial para la ganadería argentina, que ahora debe enfrentar nuevos desafíos en materia de sanidad animal, certificaciones internacionales y mercados de exportación.