Un boom productivo que terminó en crisis

El huevo cerró 2025 con precios en caída y fuerte preocupación en el sector

El cierre de 2025 dejó una señal de alerta para el negocio del huevo en la Argentina. Luego de un año récord en producción y consumo, los últimos meses expusieron un escenario complejo marcado por exceso de oferta, caída abrupta de precios, fuerte aumento de costos y el ingreso ilegal de mercadería desde países vecinos, factores que golpearon de lleno la rentabilidad del sector.
miércoles, 14 de enero de 2026 11:31
miércoles, 14 de enero de 2026 11:31

La producción creció cerca de un 9% interanual y alcanzó casi 19.000 millones de unidades, mientras que el consumo interno volvió a marcar máximos históricos, con más de 398 huevos por habitante al año, posicionando al país como el mayor consumidor per cápita del mundo. Sin embargo, el fuerte incremento de la oferta terminó superando la capacidad de absorción del mercado interno.

Como consecuencia, el precio del maple en granja cayó de alrededor de 5.500 pesos a 3.500 pesos, lo que representa una baja superior al 60% desde mayo. Al mismo tiempo, los costos de producción aumentaron entre un 40% y un 50%, generando un fuerte deterioro en los márgenes de los productores.

Desde la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) señalaron que, en muchos casos, la caída de precios no se trasladó al consumidor final, quedando una mayor porción del margen en los eslabones comerciales. “Los últimos dos meses fueron extremadamente malos. No por falta de producción, sino por un exceso”, explicaron desde la entidad.

Frente a este panorama, el sector evalúa alternativas para reordenar el mercado: estimular el consumo interno, ajustar la producción o ampliar la salida exportadora. “Si queremos producir en estos niveles con rentabilidad, la gente tiene que consumir más; si no, habrá que achicar la producción entre un 7% y un 10%”, advirtieron.

Aun así, los referentes del sector aclaran que el balance anual fue positivo. “Cuando se mira la película completa, de enero a diciembre, el año fue extraordinario”, resumió Javier Prida, presidente ejecutivo de CAPIA, aunque reconoció que el deterioro de los últimos meses terminó opacando ese resultado.

El crecimiento estuvo acompañado por una fuerte expansión del parque productivo: la cantidad de aves en postura pasó de 57,7 a 62,7 millones, un aumento del 8,7%, manteniéndose la estructura histórica de producción, con un 74% de huevos blancos y un 26% de marrones.

Exportaciones limitadas y presión impositiva

Una de las vías para aliviar la sobreoferta es la exportación, aunque actualmente representa apenas entre el 1,6% y el 2% de la producción total. En 2025, el sector exportó 323 millones de huevos, un 15,8% más que en 2024, pero el crecimiento no alcanzó para compensar el excedente interno.

Según Prida, el esquema impositivo desalienta las ventas externas. “Exportar es todo en blanco, con IVA y pagos a 90 días, frente a un mercado interno donde se vende al contado y sin impuestos”, explicó. El huevo tributa un IVA del 21%, una alícuota superior a la de otras proteínas animales, como la carne bovina, aviar o porcina, que pagan el 10,5%. “Si el IVA bajara a ese nivel, la exportación podría cuadruplicarse”, aseguró.

En este contexto, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea aparece como una oportunidad. El entendimiento prevé cuotas crecientes sin arancel para productos como huevo en polvo y albúmina, que van desde 600 toneladas el primer año hasta 3.000 toneladas al quinto. No obstante, el impacto final dependerá de cómo se distribuya el cupo dentro del bloque, especialmente tras la habilitación de Brasil como exportador.

A la sobreoferta y los costos se sumó otro factor que terminó de desordenar el mercado: el ingreso ilegal de huevos desde países vecinos. Según el informe productivo 2025 de CAPIA, las importaciones formales e informales representaron el 0,7% de la producción nacional, unas 133 millones de huevos, con un crecimiento interanual del 665%.

Desde la cámara explicaron que el fenómeno se detectó a partir de caídas de ventas en zonas de frontera, donde productores dejaron de colocar parte de su mercadería por el avance del contrabando. El ingreso ilegal fue especialmente fuerte en la frontera con Bolivia, aunque también se registraron casos desde Paraguay y Brasil.

“El huevo entró, no era argentino y se consumió igual”, afirmó Prida. Incluso se detectaron ventas directas a través de redes sociales, sin controles ni habilitaciones sanitarias. En provincias como Formosa, sin producción avícola propia, el contrabando reemplazó directamente al huevo argentino, dejando más excedente en el mercado interno.

Desde CAPIA advirtieron que esta situación genera competencia desleal, evasión impositiva y riesgos sanitarios, en un país que se mantiene libre de enfermedades presentes en países vecinos. Si bien reconocieron la intervención del Ministerio de Seguridad, alertaron que el problema persiste debido a la extensión de la frontera y la cantidad de pasos clandestinos.

 

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