La tendencia que se consolidó en 2025 se proyecta con fuerza hacia 2026: cada vez más argentinos eligen vacacionar fuera del país, con Brasil y Chile como destinos estrella, mientras el Gobierno nacional intenta reactivar el turismo interno mediante créditos blandos y programas de incentivo.
Según los últimos datos del INDEC, en noviembre la cantidad de argentinos que viajaron al exterior creció un 15,3% interanual, al tiempo que el turismo receptivo mostró una caída del 2,7%. La diferencia refleja un desequilibrio creciente en el sector, que impacta de lleno en las economías regionales dependientes de la actividad turística.
Brasil, más caro pero todavía “barato”
Si bien el costo de vacacionar en Brasil aumentó en el último año, especialistas coinciden en que sigue siendo competitivo frente a los precios locales. Desde la consultora Equilibra indicaron que el tipo de cambio real turístico con el país vecino subió un 15% interanual, pero aun así continúa siendo atractivo.
“La gente percibe que Brasil sigue estando barato”, explicó el economista Gonzalo Carrera, al analizar por qué el destino continúa liderando las preferencias, incluso en un contexto de dólar más alto y salarios ajustados.
En la misma línea, la Fundación Mediterránea señaló que las búsquedas en Google vinculadas al turismo emisivo se mantienen en niveles elevados, similares a los del año pasado. Si bien el crecimiento se estabilizó, la demanda no retrocede.
Del otro lado del mostrador, el turismo interno muestra señales de debilidad. En Mar del Plata, principal destino de la clase media, la ocupación hotelera promedio rondó el 45% durante diciembre, con un consumo mucho más cauteloso.
Desde la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica local advirtieron que la temporada está lejos de ser buena. Navidad fue “floja” y Año Nuevo mostró una leve mejora, con ocupaciones de entre el 50% y el 60%, números que recuerdan a los registrados antes de la crisis de 2001.
“Estamos un 20% abajo respecto al año pasado”, reconocieron desde el sector, al tiempo que alertaron que 2024 ya había sido un año apenas “parejo”, sin crecimiento real.
En este escenario, el Gobierno de Javier Milei lanzó una nueva herramienta para apuntalar el turismo local. A través del Banco Nación y en conjunto con la Secretaría de Turismo, presentó el programa “Viajá+”, un crédito destinado a financiar vacaciones dentro del país.
El préstamo permite solicitar montos de entre $250.000 y $5.000.000, con devolución de hasta 18 cuotas y una tasa fija subsidiada del 28% TNA. El costo financiero total se ubica en 39,67%, muy por debajo de los préstamos personales tradicionales.
El crédito puede utilizarse para pagar alojamientos, alquileres turísticos, servicios de playa y balnearios, y busca replicar el impacto que en su momento tuvo el PreViaje, aunque sin reintegros directos.
A nivel provincial, algunas jurisdicciones redoblaron esfuerzos. Salta relanzó el programa Código ReSalta, con más de 70 propuestas turísticas y descuentos desde el 20%, sumando este año beneficios en pasajes aéreos gracias a un acuerdo con FlyBondi.
En Mendoza, en tanto, trabajan junto al Banco Nación para incorporar prestadores al esquema de financiamiento. Desde el Gobierno provincial aclararon que enero no suele ser su mes fuerte, y que la actividad repunta en febrero y marzo, con la Fiesta de la Vendimia como principal atractivo.
Datos oficiales muestran que la ocupación hotelera de diciembre fue del 37%, por encima de 2024 pero por debajo de 2023. Para enero se proyecta un 62%, levemente superior al año pasado, aunque lejos del 72% alcanzado cuando estaba vigente el último PreViaje.
Desde el sector coinciden en que también cambiaron las formas de viajar. “Ya no se reserva con tanta anticipación y crece la modalidad de viajes sin reserva previa”, explicó Manuela Arancibia, ministra de Turismo y Deportes de Salta. Este comportamiento dificulta las proyecciones y genera mayor incertidumbre entre los prestadores.
Las búsquedas online de turismo interno, según Fundación Mediterránea, se mantienen en niveles bajos, salvo picos puntuales como el feriado largo de noviembre, que batió récords de movimiento turístico.
De cara al verano 2026, los analistas advierten que el desempeño del turismo emisivo en 2025 podría convertirse en un piso. Entre los factores que sostendrían la salida de argentinos al exterior mencionan el menor riesgo cambiario tras las elecciones, el encarecimiento relativo —aunque limitado— de Brasil y hasta el llamado “efecto Messi”, que llevaría a muchos a reservar parte de su presupuesto para viajar a Estados Unidos.
Mientras tanto, el turismo receptivo apuesta a mejorar con mayor competitividad cambiaria y la organización de eventos internacionales. Sin embargo, el desafío sigue siendo grande: retener a los argentinos dentro del país en un contexto de bolsillos ajustados y destinos externos que, pese a todo, siguen resultando tentadores.