La medida, que comenzará a regir a partir de enero, implicará el despido de 70 trabajadores, mientras que solo continuará operativa el área de hilandería.
Según se informó desde el ámbito sindical, la decisión responde al impacto de la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno nacional, que profundizó la pérdida de competitividad de la producción local frente a los productos extranjeros. La empresa ya notificó formalmente tanto a los empleados como al sindicato y aseguró que se abonarán las indemnizaciones correspondientes, conforme a lo establecido por la legislación vigente.
El titular de la Federación Obrera Nacional de la Industria del Vestido y Afines (FONIVA), Gustavo Castro, confirmó el cierre y expresó su preocupación por el impacto social de la medida. “Es una planta más que se va de La Rioja y casi 70 familias que se quedan sin su fuente de trabajo”, sostuvo en declaraciones a medios locales.
Hilados S.A. se había instalado en el Parque Industrial de La Rioja hace apenas cuatro años, con un ambicioso proyecto que preveía la creación de hasta 500 puestos de trabajo. Incluso, la empresa había construido un sector adicional con el objetivo de ampliar la capacidad productiva, un plan que finalmente no pudo concretarse.

Desde el sector gremial señalaron que el cambio de escenario económico, sumado a una recesión profunda y a la liberalización de las importaciones, provocó que muchas empresas que confeccionaban para grandes marcas comenzaran a desaparecer. “Las marcas dejaron de producir en el país y optaron por traer la mercadería del exterior”, explicó Castro, al describir el contexto que atraviesa la industria textil a nivel nacional.
En ese marco, detalló que a comienzos de este año la firma contaba con 140 trabajadores, pero que tras un proceso sostenido de reducción de personal, la dotación quedará reducida a unos 60 empleados, todos ellos vinculados exclusivamente al sector de hilandería.
El cierre de la planta de confección de Hilados se suma a una serie de retrocesos industriales en la región, y vuelve a poner en el centro del debate el impacto de las políticas económicas sobre la producción nacional y el empleo en las provincias.