Un patrón que se repite

Apertura importadora y caída industrial: crecen los despidos en el norte argentino

Durante la última semana, dos empresas industriales con fuerte presencia en el norte del país avanzaron con despidos de personal, en un escenario atravesado por la apertura de importaciones, la caída del consumo interno y el aumento de los costos productivos.
miércoles, 4 de febrero de 2026 12:33
miércoles, 4 de febrero de 2026 12:33

Se trata de la textil Coteminas Argentina, en Santiago del Estero, y de la fabricante de electrodomésticos Neba, en Catamarca, casos que reflejan una dinámica que comienza a repetirse en distintas provincias y sectores.

En La Banda, Santiago del Estero, Coteminas Argentina S.A., filial del grupo textil brasileño Coteminas, desvinculó a 57 trabajadores de su planta dedicada a la producción de sábanas y toallas. La medida se suma a otros 56 despidos realizados a fines de noviembre de 2025, lo que eleva a 113 los puestos de trabajo perdidos en poco más de dos meses.

Actualmente, la planta opera con alrededor de 400 empleados, una cifra muy distante de los 1.200 trabajadores que llegó a tener en su período de mayor actividad. La empresa comunicó que la decisión responde a una combinación de factores: la caída del poder adquisitivo, el fuerte crecimiento de las importaciones textiles, la reducción de aranceles, y el incremento de los costos energéticos, financieros e impositivos. Según la firma, este contexto provocó una disminución sostenida de las ventas y obligó a readecuar la escala productiva.

El ajuste en Coteminas se inscribe en una crisis más amplia del sector textil. Datos de la Fundación Pro Tejer indican que en noviembre de 2025 la producción cayó 36,7% interanual, mientras que la utilización de la capacidad instalada descendió al 29,2%, el nivel más bajo dentro de la industria manufacturera. En paralelo, las importaciones de prendas de vestir crecieron 164% interanual en toneladas, y el ingreso total de productos textiles aumentó 71% en cantidades, presionando sobre la producción local. En ese contexto, varias empresas redujeron turnos o personal, e incluso cerraron plantas, como ocurrió con la firma Emilio Alal, que cesó actividades en Corrientes y Chaco y despidió a 260 trabajadores.

Electrodomésticos: más ventas, menos producción local

En Catamarca, la empresa Neba, dedicada a la fabricación de heladeras, freezers y hornos eléctricos, desvinculó a 34 empleados de su planta ubicada en el Parque Industrial El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca. La firma contaba con unos 90 trabajadores, por lo que el recorte implicó la salida de más de un tercio de su plantel.

Desde la empresa explicaron que la medida se tomó por la caída del consumo interno, el aumento de los costos locales y la mayor competencia de productos importados, factores que afectaron la rentabilidad de la producción nacional. Los despidos generaron protestas y asambleas de los trabajadores, que denunciaron falta de aviso previo y cuestionaron la forma de pago de las indemnizaciones.

Tras la intervención de la Dirección de Inspección Laboral, se alcanzó un acuerdo para abonar el 80% de las indemnizaciones en cuotas, lo que permitió desactivar el conflicto. No obstante, desde el sector sindical advirtieron que Neba dejaría de fabricar heladeras y avanzaría con la importación de productos, manteniendo solo una parte de la producción local.

El caso se da en un contexto particular: el mercado de electrodomésticos creció 23% interanual en 2025, impulsado por una mayor oferta importada y una fuerte baja de precios en dólares, que alcanzó el 39,5% en heladeras y el 45% en lavarropas, según datos privados. Si bien esto favoreció las ventas, también comprimió los márgenes de la industria local, que enfrenta costos en pesos con precios finales contenidos.

Más allá de los casos puntuales, los despidos en Coteminas y Neba reflejan un cambio en las reglas de juego para la industria argentina. La mayor apertura comercial impulsada por el Gobierno modificó el esquema de competencia en el mercado interno y desplazó parte de la recuperación del consumo hacia productos importados, limitando su impacto sobre la producción nacional y el empleo.

En distintas provincias y sectores productivos comienza a consolidarse un mismo patrón: ajuste de planteles, reducción de la actividad y sustitución de fabricación local por importaciones como respuesta empresarial a un escenario económico cada vez más desafiante para la industria nacional.

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