Según confirmaron fuentes oficiales, Juan Martín Campos asumirá como nuevo presidente del directorio y quedará al frente de la empresa estatal encargada de la operación de las centrales nucleares del país.
La salida de Reidel se produjo luego de varios días de fuerte exposición pública. Apenas diez días atrás, el ahora exfuncionario había rechazado las denuncias que lo involucraban y negó cualquier vínculo entre las irregularidades detectadas en Nucleoeléctrica y la cancelación de multimillonarias deudas personales que realizó en un corto período de tiempo.
Reidel, señalado como amigo personal del presidente Javier Milei, quedó bajo la lupa tras denuncias que apuntan a presuntos sobreprecios de hasta el 140% en servicios de limpieza, informática y otras áreas sensibles de la Central Nuclear Atucha. Las irregularidades habrían ocurrido durante su administración al frente de NA-SA.
De acuerdo con las acusaciones, Nucleoeléctrica habría realizado adjudicaciones por un total de 20.417 millones de pesos, con un esquema de pagos que despertó fuertes sospechas. El detalle de las denuncias sugiere que los pagos a proveedores se habrían efectuado únicamente luego del adelanto de una comisión del 5% del contrato, lo que, aplicado al volumen total de compras, implicaría un monto cercano a los mil millones de pesos.
Uno de los puntos más sensibles del caso es la situación patrimonial de Reidel. En apenas 18 días, el exfuncionario canceló deudas personales por 825 millones de pesos, pasivos que hasta mediados de enero lo ubicaban en una situación de “alto riesgo de insolvencia” frente al sistema financiero.
En su defensa, Reidel sostuvo que el origen de los fondos fue completamente legal. Aseguró que en 2018 adquirió, con fondos propios, una participación en un desarrollo inmobiliario en Argentina, que fue vendiendo en distintas etapas. Según explicó, realizó operaciones de venta en marzo de 2023, diciembre de 2024 y nuevamente en 2025.
“Mientras avanzaba esa venta, tomé financiamiento puente contra el activo para tener liquidez: eso es la deuda”, afirmó. Además, detalló que el 15 de diciembre del año pasado vendió una parte de esa inversión por 770.000 dólares, lo que le permitió cancelar sus compromisos financieros. “Cobré y cancelé la deuda”, insistió.
Pese a estas explicaciones, la coincidencia temporal entre la cancelación de sus deudas y el período de mayor cuestionamiento por las contrataciones de Nucleoeléctrica alimentó las sospechas. En el ámbito político y judicial, las denuncias apuntan a posibles irregularidades sistemáticas en la operatoria de pagos del organismo durante su gestión.
La renuncia de Reidel busca descomprimir la situación y marcar un punto de inflexión en medio del escándalo, aunque las investigaciones continúan y podrían derivar en nuevas responsabilidades administrativas o judiciales.
El caso se suma a una serie de episodios que ponen en tensión el discurso anticorrupción del Gobierno y abren un nuevo frente de desgaste para la administración nacional, en un contexto político ya atravesado por negociaciones legislativas, conflictos económicos y cuestionamientos internos.